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La locomotora del oeste

Frigorífico Torgelón: una de las últimas experiencias en empresas recuperadas

Después de marchas y contramarchas, los trabajadores que conformaron la cooperativa lograron la expropiación. Con optimismo, apuntan a recuperar presencia en el mercado y planean lanzar una segunda marca en el futuro inmediato.

 

   La Cooperativa de Trabajo Torgelón es una empresa que elabora fiambres y embutidos de reconocida presencia en el mercado.

   Desde sus inicios, en 1923, hasta el tempestuoso 2001 fue una sociedad compartida entre las familias Torres y Gelón. En ese momento, la llegada de una gerenciadora marcó un cambio de época signado por el vaciamiento, los desvíos de fondos, la insensibilidad patronal, la incertidumbre de los trabajadores y, finalmente, un abandono anunciado de la gestión.

   Todas esas circunstancias desembocaron en la recuperación de la empresa por parte de los obreros. En plena jornada de trabajo, cuando transcurrían los últimos días de 2010 y el calor se hacía notar, el presidente de la cooperativa, Luis Figueroa, contó a La locomotora del Oeste cómo se fueron sucediendo los distintos capítulos de una historia tan accidentada como apasionante.

¿Qué particularidades tuvo el proceso de recuperación del frigorífico? 

   Hace dos años y medio empezamos a trabajar en la recuperación de la empresa después que los antiguos dueños y empresarios la abandonaron directamente. Quedamos los trabajadores acá y empezamos a conformar lo que luego fue la cooperativa. Fue un trabajo muy lento, por la burocracia y todo lo que conlleva formar una cooperativa y más aún si se trata de una fábrica. De a poquito fuimos armando la comercialización y recuperando el trabajo básicamente. 

¿Qué pasos dieron los antiguos dueños antes de abandonar la gestión? 

   La empresa venía con signos negativos desde 2001. No quiere decir que trabajara mal, pero cambió sus formas de ventas. Antes era abierta y vendía a minoristas, mayoristas y supermercados. Desde el 2001 para acá solamente se dedicaron a vender a supermercados. Pero ahí había otras maniobras y cosas que estaban armadas para ir desarmando la empresa.

¿Qué tipo de maniobras?

   Maniobras en los pagos, desviaciones de fondos. Hay mucha documentación que lleva a suponer en algunos casos y hay una denuncia por ese tema. Se desviaron fondos a una empresa que no era del rubro, que no tenía nada que ver con esta y siempre la empresa estaba en pérdida, porque no justificaba las ganancias. 

¿Cómo se inició el conflicto? 

   Al principio era solamente un problema entre el sindicato y la empresa o eran quejas hacia el sindicato. Era un típico problema laboral, por las horas de trabajo y en un momento se había echado a la mitad de la gente  y, por intermedio del Ministerio de Trabajo, se volvió a reincorporar. Muchas maniobras que apuntaban a lo mismo: que la empresa era insolvente, que no podía mantener la cantidad de empleados que tenía, que los empleados éramos un costo para empresa… Era una manera de decir que los empleados éramos los responsables de la pérdida de la empresa. La excusa típica. 

¿Cómo se profundizó el conflicto con la patronal? 

   En 2002 y 2003, los dueños, las familias Torres y Gelón, no se presentan en la empresa y se conforma una empresa gerenciadora que la administraba. Fue la que guió a la empresa, si lo queremos ver así, hasta que no vinieron más. En el momento en que esta gerencia no se presenta más, los trabajadores quedamos como que no estábamos echados, despedidos. No podíamos ir a pedir un subsidio por desempleo porque no teníamos un telegrama de despido. La empresa no estaba en quiebra, porque legalmente no estaba decretada, y los dueños no se hacían cargo porque supuestamente no eran responsables de las actividades que había desarrollado la gerenciadora. La gerenciadora decía que solamente obedecía lo que decían los dueños y ahí estábamos, en el aire, sin nadie que nos dijera ‘están despedidos’ o ‘sigan trabajando’.

¿Qué respuestas tuvieron? 

   Nadie se hizo cargo. Al principio, la visión del sindicato era plantear las denuncias correspondientes; más que nada, la parte formal. Al mismo tiempo, empezamos a averiguar por el tema de las cooperativas, porque ya habíamos tenido contacto con gente que trabajaba en cooperativas. Por intermedio de la Cooperativa Yaguané contactamos al Movimiento de Fábricas Recuperadas y empezamos a trabajar con ellos paralelamente, aunque al sindicato no le gustó demasiado. Es el Sindicato del Chacinado. Ellos no estaban muy a favor de conformar la cooperativa. En realidad, se plantearon las dos opciones. Podemos decir que la mitad de la gente estaba con una idea y la otra mitad, con la otra. Decidimos empezar a trabajar para llevar algo a nuestras casas. No podíamos conformar la cooperativa en ese momento porque no había una quiebra. Por el lado del sindicato, tampoco había novedades ni avances. Empezamos a trabajar y tardó ocho meses en llegar la quiebra dictada por el Juzgado Comercial. Estuvimos ocho meses trabajando informalmente y, desde ese momento, el juzgado puso un plazo para que conformáramos la cooperativa. Nos presentamos en el Inaes, dimos todos los pasos correspondientes, conformamos la cooperativa y más adelante conseguimos que se nos alquilara la empresa. Pagábamos un alquiler bajo a la sindicatura y, en esas condiciones, empezamos a trabajar. Teníamos problemas con la Afip. Si bien teníamos conformada la cooperativa, no podíamos sacar el número de Cuit porque no éramos propietarios del local. Tuvimos que dar muchas vueltas. Hay cuestiones legales que se tienen que dar lentamente. Los plazos nuestros son cortos y los burocráticos son a la largo plazo. 

¿Cuántos trabajadores tenía la gerenciadora y cuántos conforman la cooperativa en la actualidad? 

   En el último período de la gerenciadora éramos ochenta. Al principio éramos más de cien, pero fueron sacando gente que se quería jubilar o por retiros voluntarios, que no se pagaron porque al decretarse la quiebra, no hay a quien cobrarle. Ese es un tema. Además, despidieron a dos o tres, que lamentablemente tendrán que esperar hasta que se resuelva la cuestión judicial. En este momento somos sesenta y cinco. La gente de planta se quedó toda. Los que se fueron eran vendedores que trabajaban a comisión y que, por haber pocas ventas, no les convenía seguir. 

¿Cómo encarrilaron las relaciones con los proveedores?

   Fue bastante complicado. Nuestra primera compra fue con fondos que se juntaron por una colecta que se hizo en la calle, con la colaboración de los vecinos y por algún dinero que se puso entre la gente que estaba. Tuvimos que pagar por adelantado a la empresa proveedora de carne. Tuvimos que entregarles la plata y confiar en que nos entregarían la mercadería. Por suerte la trajeron, pero en los primeros meses nadie nos quería vender con ningún plazo. Si no estaba la plata, no había. Tuvimos la ayuda del Ministerio de Trabajo, que nos apoyó con un fondo que, en realidad, es el Plan de Pago Unico. Todo lo que le correspondía a cada trabajador por los ocho meses lo juntan, te lo dan, pero para invertirlo en la empresa. Entonces, juntamos todos los fondos de desempleo y nos empezamos a abrir camino. Ya teníamos como para pagar y para que nos trajeran la mercadería. Lentamente nos fueron dando un poco más de confianza; fuimos demostrando que podíamos pagar y seguir adelante, sin perjudicar a nadie. Como no es un rubro tan grande, la mayoría de las empresas a las que les compramos están afectadas por la administración de los antiguos dueños. 

¿Qué aceptación tienen los productos Torgelón en el mercado? 

   Por suerte es una marca muy conocida, ya instalada. Es una fábrica que arrancó en 1923. O sea que tiene muchos años de experiencia y de trabajar con productos de calidad. A eso vamos, a trabajar productos sanos y de calidad. Que un jamón cocido sea un jamón cocido y no otra cosa. Trabajamos en eso y lentamente vamos recuperando clientela. Si bien nos faltan cumplimentar una serie de aspectos legales para llegar a las cadenas de supermercados, estamos recuperando la venta en la ciudad de Buenos Aires y en algunas provincias como Tierra del Fuego, Chaco y Santa Cruz. Si bien son clientes puntuales, estamos abarcando un abanico que no estaba atendido. 

¿Qué productos elaboran? 

   Jamón crudo, con hueso, serrano y tipo parma. También fiambres cocidos, paleta, lomo natural, longanizas, salamines, bondiolas y pancetas ahumadas.

¿Qué balance hacen del presente y de qué manera encaran el futuro? 

   Estamos terminando bien el año (2010). En el mes de noviembre se dictó la expropiación del frigorífico a nombre de la cooperativa, (con la intervención de) el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, que nos da un marco más seguro de continuidad. Si bien podés entablar conversaciones para comercializar, si no tenés una continuidad en el tiempo, nadie te puede asegurar la compra. La ley de expropiación dictada nos da un marco de estabilidad, por lo menos edilicio. Estamos pensando en largar nuevos productos. Tenemos una segunda marca para lugares específicos. Eso apunta a ampliar el ámbito comercial. 

   La Cooperativa de Trabajo Torgelón está ubicada en Avda. Donato Alvarez 1152, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Su teléfono es (011) 4581-1509 y su sitio de Internet, www.fiambrestorgelon.com.ar

Entrevista realizada por José Yapor

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1 comentario

Walter H Pinto -

Quisiera saber quien se encuentra a cargo de dicha Empresa, ya quien les habla es exfuncionario de la Empresa Frigorifico Bs As "TORGELON"
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