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La locomotora del oeste

“Nuestra función primordial es producir trabajo”

Jorge Bevilacqua, dirigente de Facta, destacó la función que cumplen las empresas recuperadas en la defensa del empleo y la generación de riqueza

 

   La aplicación de políticas neoliberales provocó el quiebre del aparato productivo, con su secuela de aumento de la desocupación, la marginalidad y la pobreza. Una de las respuestas a este proceso devastador de la economía fue la aparición de las empresas recuperadas. A partir de la iniciativa de los propios trabajadores, en distintos puntos del país se fueron creando cooperativas de autogestión, que permitieron continuar con la producción y mantener las fuentes de trabajo. Pero no sólo eso: hay cooperativas que, además, crearon escuelas y centros culturales, verdaderos ámbitos de participación para la comunidad en la que desarrollan sus actividades.

   Si bien el fenómeno tuvo su origen hace dos décadas, cobró notoriedad con la crisis de 2001 y a ese momento de la historia remiten las miradas cuando se habla de empresas quebradas y rescatadas por sus trabajadores.

   Jorge Bevilacqua, socio de la cooperativa Nexo y dirigente de la Federación Argentina de Cooperativas de Trabajadores Autogestionados (Facta), explicó a “La locomotora” cuáles son las principales características de un proceso que adquirió un desarrollo particular en la Argentina, a tal punto que despierta el interés de investigadores, intelectuales y documentalistas de todo el mundo.

 

¿De qué manera surgió la cooperativa Nexo?

 

   Nexo es algo así como el desarrollo que tuvo una distribuidora de alimentos recuperada por los trabajadores en el año 2005. Un lugar que fue vaciado por la patronal y ocupado por los trabajadores. Pasamos las peores necesidades, tuvimos tres allanamientos, procesos judiciales, se nos planteó la usurpación, tuvimos que defendernos y plantear el vaciamiento de empresa; todo el problema legal. Al final del proceso nos encontramos con una empresa vaciada, con algunos pocos elementos y la posibilidad de poder trabajar. La anterior cooperativa en la que yo participaba era Amigos y ahora participo en Nexo. En esas condiciones pusimos en marcha esta empresa. En vez de estar en el circuito comercial, con carácter de mercado, intentamos que las cooperativas de trabajo –empresas recuperadas- tengan una relación comercial entre ellas. Que haya un ‘compre cooperativo’ hacia adentro de las cooperativas y, al mismo tiempo, facilitar el trabajo dentro del mercado formal.

 

¿Qué características tiene el proceso de transición entre la empresa quebrada y la conformación de la cooperativa?

 

   La transición es traumática. Lo primero que se produce es el deseo de llenar todos los roles que el patrón dejó vacante. Siempre decimos que en las recuperadas aparece la necesidad de compartir, de gestionar en común. Nosotros venimos de una cultura individualista, de competir y no compartir. Eso produce un choque muy violento; hay un período de una gran tensión hasta que se reacomoda el elemento productivo y, ahí sí, empezamos a producir. Lo que ubicamos en primer término, como elemento soberano de la cooperativa, es la asamblea de socios. Somos trabajadores asociados; ni patrones ni empleados. Asumimos la función de dirigir la empresa en forma asociada. Somos empresa, queremos desarrollarnos en el mercado y producimos ante todo trabajo. Nuestra función primordial es producir trabajo, pero para eso necesitamos insertarnos en el mercado donde trabajamos. Por lo tanto, debemos desarrollar eficiencia en el trabajo. La división de roles, que antes hacía el patrón a través de algunos gestores, la tenemos que hacer en forma colectiva. Tenemos que aprender a manejar una empresa y reaprender una función cultural que tiene que ver con el compartir, con la idea que si a mi compañero le va mal, a mí también me va mal. Entonces debo procurar que a mi compañero le vaya bien. Esta lógica no está instalada en la sociedad y es algo que nosotros tenemos que pelear para que funcione, no sin dificultades. Nuestra transición no está completa, vivimos en un país como el que vivimos, con todas las dificultades que tenemos. Esto está dentro de un proceso que aspiramos a que sea exitoso, pero no podemos decir que hayamos logrado el éxito.

 

¿Cuáles son los principales obstáculos que se presentan para llevar adelante la gestión de la cooperativa?

 

   Siempre aparecen dos déficit: en administración y comercialización. Son el Talón de Aquiles que nosotros tenemos. Somos productores, pero no vendedores de lo que producimos. Esta cooperativa tiene la idea de suplir ese rol y facilitar esa función. Tenemos empresas que desarrollan altas tecnologías y también textiles familiares. Tenemos productores de algodón en el Chaco que producen para que Textiles de Pigüe fabrique la tela y esa tela es distribuida luego en los talleres que fabrican prendas que se venden al mercado. Un acuerdo que se hizo con Italia permitió que las remeras se vendan a precio justo y se hizo una cadena solidaria. Hay compañeros que tienen frigoríficos. Ellos se quedan con el cuero, que es parte de la ganancia, y tenemos curtiembres y compañeros que producen zapatos, carteras y otros artículos de cuero. Se trata de ir armando un nexo, con una visión cooperativa, para facilitar la producción y hacer que los productos lleguen al mercado de la mejor forma.

 

¿Tienen acceso al crédito, sobre todo en la banca oficial que debe ser una banca de fomento?

 

   Las cooperativas y, más que nada las recuperadas, no somos sujetos de crédito. No figuramos dentro de los paquetes que se anunciaron para activar la economía. Creemos que todavía no hay una política para el sector, pero esto también depende de cómo nuestro sector vaya armando proyectos para presentarle al gobierno. Hay una exigencia para que el gobierno tenga políticas, pero estas políticas tenemos que aprender a diseñarlas nosotros. En este sentido estamos en mora, pero también queremos señalar que este gobierno aparece más sensible frente a empresas desnacionalizadas -como las de ferrocarriles y de servicios que están subsidiadas- y para este sector, que cumplió el rol de parar la desocupación, que genera empleo, genera riqueza y paga tributos, ni siquiera resolvió lo que es la ley de expropiaciones para las empresas. Con esto estaría devolviendo una parte de lo que el sector aportó a la economía. Son cosas que le exigimos a este gobierno y al Estado en general, pero también nos exigimos a nosotros mismos tener más claridad sobre las cosas que necesitamos. En eso estamos trabajando y se viene dando un proceso de unidad muy interesante. Hemos armado una unión de federaciones y supongo que de ahí surgirá la fuerza para que este gobierno comprenda que este es un sector vivo y en desarrollo. Si el gobierno desarrolla este sector, nosotros podemos en alguna medida contener la desocupación y la marginalidad en la economía.

Autor: José Yapor

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