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La locomotora del oeste

Abraham Daud: un palestino que vivió en La Rica

Su hija, Ofelia Elodina, recordó su infancia en la vecina localidad, cuando su padre salía a vender por los campos de la zona.

 

   “Mi papá, por lo que yo sé, vino cuando tenía diecisiete años. Nació en Palestina y dejó allá madre, padre y dos hermanos: José y Neda. Siempre contaba que cuando se despidió de su familia, la madre se quedó llorando. Vino escondido en el barco, sin pagar boleto, y no sé cómo vino a parar a La Rica”, relata Ofelia Elodina Daud.

   Su padre, Abraham Ramón Daud, se casó con Josefa Rasquin y de esa unión nacieron Nélida, Emilce, Ofelia y Roberto José.

   “Nosotros nacimos todos en La Rica –indica Ofelia-. Papá no sabía leer ni escribir y le enseñó un tal Augusto Reynes. Tuvo tienda y era marchante; cargaba a la espalda esos fardos grandotes, enormes, y salía a pie desde La Rica hasta cerca de San Sebastián. Iba a vender a las estancias con dos fardos”, acota.

   Ofelia explica que su padre “como buen inmigrante, progresó y compró caballo y charré” y lo definió como “un hombre muy progresista, que tenía su vivienda, una quinta y su caballo en La Rica”.

   En cuanto a las costumbres de Abraham Daud, cuenta que “le gustaba vestir de botas, pañuelo al cuello y bombacha” y, además, “comer la yema del huevo crudo, sacándole la clara”.

   Allá en La Rica, “la tienda estaba enfrente del antiguo almacén de López Lastra. Era la única que había en el pueblo y no tenía nombre. La casa estaba pegada al negocio. Tenía de todo: ropa de campo hasta hilos de coser y agujas. Muy bien puesta”, asegura.

   Periódicamente aquel inmigrante “venía a Chivilcoy, porque tenía sus amistades y visitaba la tienda del ‘Turco’ Amado, en la avenida Sarmiento. Se había comprado una chatita y nos traía una vez a cada uno de los hijos”.

   A modo de anécdota, recuerda que “mi mamá se enojaba cuando iban los paisanos a visitarlo a La Rica, porque ellos hablaban en su idioma. No le gustaba porque decía que no sabía de qué se trataba”, justifica.

   La temprana muerte de su padre cambió abruptamente la dinámica de la vida familiar, a tal punto que su madre decidió dejar La Rica para seguir adelante con la crianza de sus hijos. “Cuando falleció mi papá, en 1939, mi mamá era una mujer joven y tenía que seguir trabajando para criar a sus cuatro hijos. Vivimos frente a la Plaza Moreno, hasta que hizo los trámites y vendió en La Rica”, concluye.

   Ofelia se casó con Juan Antonio Battista. Del matrimonio nacieron José María, Gustavo Antonio y Marta Ofelia. Con orgullo, cuenta que tiene ocho nietos y una bisnieta.  

Autor: José Yapor 

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