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La locomotora del oeste

“Estoy orgullosa de ser hija de árabes”

Alicia Homsi recordó a su padre, Issa Melhem, quien arribó al país cuando tenía catorce años.

 

   “Mi mamá vino de Jerusalén y mi papá de Damasco. El vino solo. Estaba enamorado de una chica jovencita, mi mamá, y entonces ‘hizo la América’ acá y volvió con plata. Se casó con mi mamá. Los padres de mi mamá le decían que no, porque era un hombre grande. Una vez casados vinieron a la Argentina. Mi papá era mundano. Vivió en Italia, en Chile, en Bolivia y en Brasil. Agarraba todo y se lo llevaba, pero después tenía que poner mucho en la aduana y se descapitalizaba”, relata Alicia Homsi.

   Su padre, Issa Melhem Homsi, se casó con Anulith Antón. Sus hijos fueron Amelio, Adel, Clotilde, Alicia, Abel (‘Lito’), Héctor y Lidia Ester.

   “Mi papá vino como polizón, siendo muy chico, con catorce años. Volvió con bastón, sombrero y virola de oro para conquistar a mi mamá. Primero se estableció en Lincoln, donde nacimos tres hermanos. Después pasaron a General Pinto, donde había muchos Homsi, parientes nuestros. Ahí nació el más chico, Héctor”, explica.

   “La casa de los Homsi fue en Tuyutí 449, la calle que ahora se llama Miguel Calderón. Mantenía contacto con familiares, con quienes se escribía cartas. Mi mamá tenía un hermano cura, que vino a vernos, y otro maestro. Ella era de familia más paqueta que él. No conocí a ningún abuelo”, cuenta Alicia.

   Define a su padre como “un intelectual”, que “leía La Prensa y comentaba las noticias con todos los hijos” y de él rescata “la honestidad que nos inculcó. Nos educó bien, con mucha honradez, que para él era lo principal. Estoy orgullosa de ser hija de árabes”, remarca.

   Al hablar de sus actividades, señala que don Homsi “tuvo una mercería grande, en la esquina de la casa. Había un salón grande y también cortaba el pelo. Cuando era joven, en un Ford color verde con capota, salía a vender por los alrededores de Chivilcoy. Cuando falleció papá, nadie continuó con el negocio. Mis hermanos fueron relojeros y joyeros”, agrega.

   Lo describe como un hombre “delgado, alto y de ojos claros. En el barrio le decían ‘Don Homsi’ y todos lo querían mucho. Allá hay un pueblo que se llama Homs y dicen que de ahí sacaron el apellido”, asegura.

  “Murió a los setenta años de un aneurisma de aorta abdominal, en 1961 –precisa Alicia-. Abelito, el joyero –que era muy famoso en Chivilcoy-, adquirió la misma enfermedad que mi papá, pero a los cuarenta y dos años. Fue un gran dolor para mí, porque lo veía todas las mañanas y él venía a mi casa todas las tardes a ver a los chicos. ‘Lito’ fue el que reemplazó al padre entre todos nosotros”, recuerda.

   Alicia está casada con Juan José Corraro. Sus hijos son Pablo Mariano, Juan Fernando y Marcelo Fabián. Tiene seis nietos.

 

Autor: José Yapor

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