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La locomotora del oeste

“Había 150 personas entre el pueblito y los alrededores”

Pedro Acciarresi protagonizó los buenos momentos de Henry Bell y también su decadencia, que hoy considera irreversible

 

   El paso a nivel. Los restos de lo que alguna vez fue la señal. Las vías ocultas entre pastos altos y cardos. La estructura del enorme cartel de madera, con algunas letras que sobreviven al paso del tiempo. Más allá, el edificio de la vieja estación, hoy arrendado a un parroquiano que lo mantiene en buen estado. Del otro lado, un galpón de chapa donde alguna vez se guardó el cereal. Quinientos metros más allá, el otro paso a nivel, con la estructura oxidada de la otra señal y lo que quedó del viejo embarcadero de ganado. Alrededor, casas abandonadas que casi nunca ven el sol y el antiguo almacén del pueblo convertido en leyenda.

   A Henry Bell se llega bajando por el camino de tierra que sale de Ruta 5, a la altura del Frigorífico y Matadero Chivilcoy. Hasta la década del ’70 hubo servicios regulares de pasajeros a Once. Era una de las estaciones intermedias del ramal agrario Gorostiaga-Anderson del Ferrocarril Sarmiento. Los últimos cargueros corrieron en los primeros años de la década del ’90, donde el sistema ferroviario sufrió el tiro de gracia de las políticas de ajuste del neoliberalismo. Los años de la tan mentada frase “ramal que para, ramal que cierra”.

   Pedro Acciarresi recibió a La locomotora en la propia estación, cuando el sol de mediodía de un enero cálido y seco hacía sentir todo su peso. La espesa arboleda del patio que alguna vez fue entrada, sirvió como cobijo para que dos personas conversaran amigablemente sobre la historia y el presente de este pueblo bonaerense en vías de extinción.

   “Había 150 personas entre el pueblito y los alrededores. El tren pasaba dos veces por semana. Traía la correspondencia y el pan de La Rica. Se juntaba un montón de gente en la estación, porque era como una distracción. Había dos almacenes y venía el carnicero de Biaus dos o tres veces por semana. En la escuela (Nº 38) éramos 30 o 40 chicos; muchísimos éramos. Hoy la realidad es que no quedó nadie”, relata Acciarresi.

   “En el año ’88 trasladaron la escuela acá, a la estación, porque estaba muy deteriorada –recuerda-. Funcionó hasta el ’91 o ’92, cuando la cerraron porque no hubo más chicos. En los alrededores quedan un matrimonio grande, una persona también grande –el señor Girotti- y la familia Arregui, que está prácticamente pegadita al pueblo. Después, cerca, no queda nadie más. A 3.000 metros está Giorgi, gente de toda la vida, que sigue viviendo en el campo. Entre el pueblito y los alrededores quedarán 5 o 6 personas”, precisa el entrevistado.

                                                       Los trenes

   Al referirse al servicio ferroviario, Pedro apunta que “hubo trenes hasta cerca del ’70. No sé si el tren llegó al año ’70. Después, cada tanto, (pasaba) algún carguero que acarreaba el cereal de Ugarte y algo que entraba acá, a los galpones. El último carguero corrió allá por el ’93 o ’94 y descarriló cerca de la estación, porque las vías estaban muy deterioradas. De ahí no pasó nunca más”, lamenta.

   En los tiempos en que corría el tren, “la gente mataba dos pájaros de un tiro. En ese momento que llegaba el tren, venía a la estación, se reunía y charlaba; se llevaba el pan que llegaba fresco de la panadería que Reynaldi tenía en La Rica; pasaba por el correo, recogía la correspondencia y hacía las compras que tenía que hacer. Hacía todo de una sola vez. Ah, y venía el diariero que vendía las revistas y los diarios”, acota.

   Cuenta que cuando “el tren dejó de pasar, la gente se empezó a ir, porque el joven no quedaba en el campo. Al no quedar el joven el viejo se tenía que ir por razones de salud, y así fue decayendo todo”.

   Comenta que las casas ubicadas en los alrededores de la estación “tienen dueños, pero nadie viene a visitarlas. Está todo abandonado. Estoy yo, que mantengo un poco limpio, tengo algunos animales y corto los yuyos. Nada más”.

                                                  Camino de la producción

   Acciarresi, nacido y criado en Henry Bell, opina que el camino de la producción, en caso de concretarse, “sería beneficioso, obviamente”, pero enseguida aclara que “no tanto para este pueblito, porque así pase –cosa que dudo, porque prometer se promete pero hacer se hace poco- no creo que este pueblito vuelva a resurgir. En el caso de Ramón Biaus sí se mantendría, porque hay una fábrica funcionando, hay más gente e inclusive viene gente de Buenos Aires que compra casas para los fines de semana. Esto no, porque quedan 2 o 3 casas y están muy deterioradas”, compara.

   En los buenos tiempos, los vecinos se aprovisionaban en “el almacén de ramos generales de los hermanos Díaz. También había un bar, donde había juego de billar, se jugaba a las cartas y se juntaba bastante gente. Cuando Ongañía hizo el desalojo en las chacras, un chacarero –de apellido Brenta- compró una casa e instaló un bar. Después lo siguió Denezio durante varios años. Inclusive daban de comer y había mucho movimiento. Después, como todo, fue a menos hasta que se terminó. Díaz se fue a Chivilcoy. Vendía combustible, nafta, ropa, de todo”, describe.

   Cuando le preguntamos cómo vivió ese proceso de agonía lenta del pueblo, Pedro Acciarresi respondió resignado: “En el caso mío, que vengo todos los días y vivo prácticamente acá, estoy acostumbrado. Pero en los primeros momentos se sentía un vacío, al recordar la época en que éramos tantos. Tantos compañeros… Uno nació y se crió acá. No fue fácil, pero ahora uno está acostumbrado y asume esta realidad que no haya nadie viviendo”, concluye.

Autor: José Yapor

Diccionario: Definiciones útiles sobre variables y términos para la lectura más clara de estudios estadísticos

   Pocas cosas existen tan embolantes como ponerse a leer un diccionario.  Por ejemplo un “castigo extremo” a aplicar cuando su hijo/a  comete alguna fechoría podría resumirse en la siguiente orden:

    “...-Andá para tu habitación y aprendete de memoria dos páginas de la letra X del Larousse Ilustrado (aaaah...). Recién ahí, podés salir! ... -“.  No ceda si el novel impostor pretende canjear el literato castigo por otro, en apariencia, peor:  “...- te lavo el auto día por medio, interior incluido y  junto y saco la caca del perro...-”.   No le crea.

   Pero bueno... en nuestro caso la lectura de estudios estadísticos del área educativa y, sobre todo,  las conclusiones que se extraen de los mismos – “de esos fríos números que nunca mienten”- precisamente suelen ser mentirosos, pasibles de las más groseras manipulaciones a fin de encolumnar dichos “incuestionables números” detrás de intereses particulares.   

   A fin de neutralizar estas malas prácticas, es recomendable ponerse un poquito paranoicos y pensar que siempre, como se dice comúnmente, “nos quieren enroscar la víbora”. Entonces, es importante revisar la filiación ideológica del autor (también la del medio periodístico en el que aparece la publicación), las fuentes en las que se basan las conclusiones deben estar claramente señaladas, especificadas, y en lo posible lea atentamente los datos primarios (por ejemplo, un censo). También es muy importante que los términos y las variables estén claramente definidas para saber bien de qué se habla cuando leemos. Por ejemplo, tasa de escolarización, tasa de repitencia, sobreedad, etc..

    Bueno, ahí van algunas definiciones útiles:

Aglomerado Gran Buenos Aires (AGBA)
   Área geográfica delimitada por la “envolvente de población”; lo que también suele denominarse “mancha urbana”. Se entiende por “envolvente de población” a una línea que marca el límite hasta donde se extiende la continuidad de viviendas urbanas. Esta línea varía con el tiempo y no respeta las delimitaciones administrativas de los partidos.
   La diferencia entre Aglomerado Gran Buenos Aires y Gran Buenos Aires es que el primero alude a un área que va cambiando con el tiempo y que incluye a algunos partidos de manera parcial; son 30 los partidos que integran total o parcialmente el Aglomerado Gran Buenos Aires.
Fuente: Dr. Buzai Gustavo D. – Lic. Baxendale Claudia A. “Precisiones para la utilización de los términos: Gran Buenos Aires – Aglomerado – Conurbano – Conurbanos - Región Gran Buenos Aires – Región metropolitana” Informe presentado a la Dirección Provincial de Planeamiento, Dirección de Información y Estadística; 2005.

Conurbano Bonaerense
   Comprende los 24 Partidos del denominado Gran Buenos Aires, excepto la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; asimismo comprende La Plata, Ensenada, Berisso, Presidente Perón y San Vicente.
Fuente: Unidad Ejecutora Ley 11746 Provincia de Buenos Aires (ex Ente del Conurbano Bonaerense).

Densidad Demográfica
   Es la relación entre la población de un país y su superficie. Se expresa en habitantes por kilómetro cuadrado.
Fuente: Alfredo Bolsi y otros; 1981. Cuadernos Docentes; Instituto de Investigaciones Neohistóricas. Facultad de Humanidades. Universidad del Nordeste, Resistencia, Corrientes.

Educación Común
   Es la educación destinada a la mayor parte de la población. Cumple con el objetivo de lograr que la población escolarizada adquiera los conocimientos, habilidades, capacidades actitudes y valores que la estructura del sistema educativo prevé en los plazos y en las edades teóricas previstas. Los contenidos apuntan a la formación general y permiten una especialización a medida que el alumno avanza en los niveles educativos. Contiene los siguientes niveles: Inicial, EGB (EPB / ESB), Polimodal, Superior y Cuaternario. 
Fuente: Dirección Nacional de Información y Evaluación de la Calidad Educativa. Ley Federal de Educación 24195. Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología - Dirección Provincial de Planeamiento. Dirección de Información y Estadística. Dirección Provincial de Planeamiento. DGCyE. Provincia de Buenos Aires.

Gran Buenos Aires
   Es la aglomeración urbana de Buenos Aires en su conjunto. Comprende la Ciudad Autónoma de Buenos Aires más 24 partidos de la provincia de Buenos Aires: Lomas de Zamora, Quilmes, Lanús, Gral. San Martín, Tres de Febrero, Avellaneda, Morón, San Isidro, Malvinas Argentinas, Vicente López, San Miguel, J. C. Paz, Hurlingham, Ituzaingó, La Matanza, Alte. Brown, Merlo, Moreno, Florencio Varela, Tigre, Berazategui, Esteban Echeverría, San Fernando y Ezeiza.
   Llega hasta los límites administrativos de la segunda corona. 
Fuente: Autoridad Estadística Nacional (INDEC) y GeoRed (www.georedweb.com.ar) Leonardo Fernández, “¿Qué diferencias hay entre Gran Buenos Aires, Conurbano, Area y Región Metropolitana?”

Máximo Nivel de Instrucción alcanzado
   Se refiere a cada nivel de instrucción formal alcanzado y no superado por la población. Expresa, en porcentaje, la proporción de la población de un determinado nivel educativo en relación con el total de la población de 15 años y más. Se discriminan las siguientes categorías: Nunca asistió y primaria incompleta, primaria completa y secundaria incompleta, secundaria completa y superior incompleta, superior completa.
Fuente: Situación y Evolución Social, INDEC, 1997. Elaboración propia de la Dirección de Información y Estadística. Dirección Provincial de Planeamiento. DGCyE. Provincia de Buenos Aires.


Niveles de enseñanza

   Son los tramos en que se estructura el sistema educativo formal. Se corresponden con las necesidades individuales de las etapas del proceso psico-físico-evolutivo articulado con el desarrollo psico-físico-social y cultural. Supone articulación, coordinación y definición de objetivos educacionales comunes sean cuales fueren los elementos, condiciones y operaciones que lo componen.
   Los niveles son: Inicial, Educación General Básica (EPB/ ESB), Polimodal, Superior y Cuaternario.
Fuente: Definiciones Básicas para la producción de Estadísticas Educativas. Dirección Nacional de Información y Evaluación de la Calidad Educativa. Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología - Dirección de Información y Estadística. Dirección Provincial de Planeamiento. DGCyE. Provincia de Buenos Aires.


Región Educativa

   Región administrativa definida por decisión de una autoridad en relación con la conducción, planeamiento y administración de la política educativa. Delimita unidades espaciales de acuerdo con un programa de acción. Actualmente existen en la provincia de Buenos Aires 25 regiones educativas.
Fuente: Resolución 6017/ 2003, DGCyE, Rey Balmaceda , Geografía Regional . Teoría y Aplicación. Editorial Angel Estrada, 1972.

Sobreedad
   Son los alumnos que tienen más edad que la considerada teóricamente ideal* según las normas legales de acceso al sistema educativo con respecto al año que cursa. 
*Años cumplidos al 30 de junio del calendario.
Fuente: Definiciones Básicas para la producción de Estadísticas Educativas; Dirección Nacional de Información y Evaluación de la Calidad Educativa. Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología - Dirección de Información y Estadística. Dirección Provincial de Planeamiento. DGCyE. Provincia de Buenos Aires.

Sección
   Es un grupo escolar organizado, formado por alumnos que cursan el mismo o diferentes grados o años de estudio, en el mismo espacio, al mismo tiempo y con el mismo docente o equipo de docentes. El grupo o sección puede estar formado por un solo alumno.
   El término Sección se aplica en los niveles Inicial y EGB para la Enseñanza Común, Especial y de Adultos. El término División se aplica en el Nivel Polimodal.
Fuente: Definiciones Básicas para la producción de Estadísticas Educativas. Dirección Nacional de Información y Evaluación de la Calidad Educativa. Red Federal de Información Educativa. Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología.

Tasa de abandono anual
   Expresa el porcentaje de alumnos que no se matriculan en el año lectivo siguiente en ningún año de estudio.
   Cociente entre la cantidad de alumnos que terminaron el año de estudio (i) en el año lectivo (t) que no están matriculados en el año lectivo (t+1) y la cantidad de alumnos que terminaron el año de estudio (i) en el año lectivo (t) por 100.
Nota:
-(i) corresponde al año de estudio en cuestión por ejemplo: 1º año de EGB, mientras que (i+1) es el año de estudio siguiente al año de estudio tomado como base.
-(t) corresponde al año en cuestión por ejemplo: 2002 y (t+1) al año siguiente.
Fuente: Dirección Nacional de Información y Evaluación de la Calidad Educativa. Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología – Dirección de Información y Estadística. Dirección Provincial de Planeamiento. DGCyC. Provincia de Buenos Aires.

Tasa de escolarización
   Es la cantidad de matriculados en un nivel de educación, pertenezcan o no al grupo de edad correspondiente a ese nivel, expresada como porcentaje del total de la población del grupo de edades correspondientes a ese nivel.
Fuente: PNUD. 1997

Tasa de promoción efectiva
   Expresa el porcentaje de alumnos que se matriculan en el año de estudio inmediato superior en el año lectivo siguiente.
   Cociente entre la cantidad de alumnos en el año estudio (i+1) del año lectivo (t+1) menos la cantidad de alumnos repitientes en el año de estudio (i+1) del año lectivo (t+1) y la cantidad de alumnos en el año de estudio i en el año lectivo t por 100.
Nota:
(i) corresponde al año de estudio en cuestión por ejemplo: 1º año de EGB, mientras que (i+1) es el año de estudio siguiente al año de estudio tomado como base.
(t) corresponde al año en cuestión por ejemplo: 2002 y (t+1) al año siguiente.
Fuente: Dirección Nacional de Información y Evaluación de la Calidad Educativa. Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología – Dirección de Información y Estadística. Dirección Provincial de Planeamiento. DGCyE. Provincia de Buenos Aires.

Tasa de Analfabetismo

   Proporción de quienes no saben leer ni escribir en la población de 10 años y más.

 Fuente: Situación y Evolución Social, INDEC, 1997. Elaboración propia de la Dirección de Información y Estadística. Dirección Provincial de Planeamiento. DGCyE. Provincia de Buenos Aires.

Tasa de Repitencia
   Es el porcentaje de alumnos que, por no haber aprobado un año de estudio, se matriculan en el mismo año de estudio en el año lectivo siguiente.
   Es posible calcular una tasa total y/o por año de estudio. La tasa de repitencia (total) es el cociente entre la cantidad de alumnos repitientes en el año lectivo (t+1) y la cantidad de alumnos matriculados en el año lectivo (t) por 100.
   La tasa de repitencia (por año de estudio) es el cociente entre la cantidad de alumnos repitientes matriculados en el año de estudio i en el ciclo lectivo (t+1) y la cantidad de alumnos matriculados en el año de estudio i en el año lectivo (t) por 100.
Fuente: Dirección Nacional de Información y Evaluación de la Calidad Educativa. Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología – Dirección de Información y Estadística. Dirección Provincial de Planeamiento. DGCyE. Provincia de Buenos Aires.

   Queda, entonces, disponible como “material de consulta” este pequeño  glosario para nuestros amigos de La Locomotora.

   Hasta la próxima.

Autor: Marcelo Lobo

 

Piña por acá, universidad por allá: nunca tan claro

            La trompada que la diputada peronista disidente Graciela Camaño le propinó a su par kirchnerista Carlos Kunkel es una muestra más de la intolerancia con la que se manejan algunos sectores de la oposición, frente a una realidad que muestra la consolidación del proyecto nacional y popular, a partir de un renovado apoyo de la mayoría de la población.

            Paradójicamente, esta oposición nucleada en el Grupo A –espacio que comparten radicales, peronistas disidentes, socialistas, Gen, cívicos, juecistas y macristas- le reclamaba a un gobierno “soberbio y crispado”, nada menos que “apertura, tolerancia y diálogo”. Este acto brutal es la consumación de la impotencia de esa construcción legislativa, que fracasó en sus intentos por marcar agenda, en pocas ocasiones tuvo posiciones unificadas y sucumbió por sus propias diferencias internas.

            Tan denigrante fue la actitud de la diputada Camaño que ni los medios opositores pudieron ocultarla; en todo caso, buscaron disimularla y justificarla. Cabe preguntarse qué tratamiento le hubieran dado a un hecho de características similares, pero con roles invertidos en la relación agresor/agredido. No costaría demasiado imaginar tapas con títulos catástrofe en Clarín y Nación o escuchar voces horrorizadas frente al espanto en boca de los Castro, Ruiz Guiñazú o Morales Solá, por nombrar sólo a algunos de los habituales detractores del gobierno.

             Llama la atención, asimismo, la falta de condena de los diferentes bloques que componen la Cámara de Diputados. Esa actitud puede leerse como un aval a la conducta de la diputada; una suerte de “vale todo” o “aquí no ha pasado nada”. Grave actitud, porque esa pasividad naturaliza prácticas de los representantes del pueblo que no son ningún buen ejemplo para sus representados. El pedido de renuncia a la presidencia de la comisión de asuntos constitucionales, por parte del bloque oficialista, suena demasiado liviano. La diputada púgil merece ser expulsada de la Cámara de Diputados. O, para no llegar a ello, por su propia dignidad y respeto a la ciudadanía, debe hacerse cargo de su exabrupto y presentar la renuncia.

            Es de esperar que si ninguna de estas cosas ocurre, como todo parece indicar, reciba una condena social cuando su nombre figure en alguna lista sábana en comicios próximos.

            Luego del repudio y el análisis de las repercusiones mediáticas y legislativas, es necesario recordar que a pocas horas de la trompada, la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner inauguraba en Florencio Varela la Universidad Nacional “Arturo Jauretche”. Nada menos que en Florencio Varela, quizás el distrito del sur del conurbano bonaerense con mayores niveles de pobreza. Nada menos que Arturo Jauretche, el forjista que primero fue yrigoyenista, luego peronista, siempre nacional. Lo primero es una clara apuesta a la educación y la inclusión social. Lo segundo, a la memoria y al rescate de nuestras mejores tradiciones del pensamiento.

            Sí, la piña y la nueva universidad pisándose los talones en el espacio y en el tiempo. Dos modelos de país frente a frente. Dos discursos sobre una realidad marcada por un cambio de paradigmas, de donde emerge un modelo basado en la inclusión, la participación, la distribución del ingreso y la progresiva recuperación del patrimonio nacional.

            El modelo de la piña es el que mandó a los científicos “a lavar platos” en la década del ’90; el de la nueva universidad repatrió a más de 700 investigadores a través del Programa Raíces, creó el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva y recuperó la actividad nuclear.

            El modelo de la piña es el de las jubilaciones congeladas/descontadas y el que legitimó la timba de las AFJP. El de la universidad es el que recuperó los fondos jubilatorios y promovió la ley de movilidad para los haberes de nuestros viejos y abuelos.

            El modelo de la piña es el que gritó a coro “retenciones cero” con la Mesa de Enlace y las corporaciones mediáticas aliadas. El de la universidad, garantizó “la mayor rentabilidad de la historia” para el sector agropecuario y terminó con el flagelo de los remates, como bien recordó el dirigente ruralista de Morteros durante el velatorio de Néstor Kirchner.

            El modelo de la piña es el que marcó Ezeiza como única salida para nuestros jóvenes. El de la universidad, el que los volvió a convocar para las nobles causas, les dio trabajo y posibilidades de estudiar.

            El modelo de la piña es el que cerraba todos los días una o varias fábricas y generaba desocupación y pobreza. El de la universidad, el que reactivó la industria, creó 4 millones de puestos de trabajo y redujo a una cuarta parte la tasa de desocupación.

            Sí… la piña en el Congreso y la nueva universidad en el conurbano sur. Dos modelos diferentes de país. Dos relatos contrapuestos sobre la realidad.

            Pocas veces tan visible. Nunca tan claro.

José Yapor

Las netbooks de los pibes

            La celebración de los veinticinco años de egresados de la Escuela Normal, fue una buena excusa para estar algunas horas en Chivilcoy el sábado 13 de noviembre. En las instalaciones del campo hípico del Centro Tradicionalista “El Fogón”, unos cuarenta integrantes de la “promo 85” compartimos un rico asado, con entrada de empanadas y chorizos, regado por buen vino tinto.

            Son las ocasiones propicias para el reencuentro con tantos compañeros y amigos que, por esas cosas de la distancia, uno ve de tanto en tanto o, en algunos casos, casi nunca. En fin, una velada muy emotiva, con muchos recuerdos, canciones y baile hasta bien entrada la madrugada del domingo.

            Previo a todo esto, aproveché la tarde del sábado para visitar a familiares y gente amiga, como es habitual en cada visita al pago chico.

            En uno de esos lugares, mientras el anfitrión preparaba el mate que siempre oficia de testigo en nuestras charlas, apareció su hijo adolescente junto con otros dos pibes. Fue luego de los saludos cuando advertí que sobre la mesa del comedor había una netbook, esa computadora portátil que por su tamaño pequeño y escaso peso puede ser trasladada con facilidad de un lugar a otro.

            Como sabía que en esa última semana se entregaron computadoras a alumnos de escuelas secundarias chivilcoyanas –hecho reflejado por la prensa local en sus ediciones virtuales-, le pregunté al pibe si era una de las computadoras del Programa Conectar Igualdad. Cuando me respondió afirmativamente, fue muy grande mi alegría y sólo me salió decir: “¡Vamos todavía! ¡Esto es inclusión social!”. Y el papá y yo coincidimos en que es muy bueno esto de “poner guita” en este tipo de emprendimientos.

            Este programa, implementado por el gobierno nacional a poco de iniciado el actual ciclo escolar, prevé la entrega de más de 3 millones de netbooks hasta 2013. Cuando finalice el año en curso, unos 500 mil chicos en edad escolar habrán recibido las suyas. Los objetivos, financiamiento, aplicación y metodología se pueden consultar en el sitio de Internet especialmente habilitado (se puede acceder desde cualquier buscador ingresando simplemente conectar igualdad).

            Luego de la visita, y antes de la cena, empecé a pensar en muchas de las cosas que sucedieron en este cuarto de siglo que separa mi época de adolescente de la que transitan estos pibes. No es oportuno hacer comparaciones de tipo tecnológico, porque los momentos son totalmente diferentes. A mediados de los ‘80, la gran novedad informática era la Commodore 64, aquella de los jueguitos que muy pocas familias tenían.

            Lo interesante pasa por otro lado. Y se me ocurre pensar que nuestra generación estuvo atravesada por el proyecto pedagógico de la dictadura militar. A los que andamos un poco por encima de los 40, el golpe nos cayó por tercer grado, Malvinas nos encontró en segundo año y dimos la bienvenida a una democracia que no conocíamos, en pleno tránsito entre tercero y cuarto. Para estos pibes, en cambio, es natural que el pueblo elija a sus gobernantes y que funcionen las instituciones de la democracia. Muchos de ellos, incluso, tendrán grabadas las imágenes del fin de la tragedia neoliberal (diciembre de 2001), donde un gobernante tomó el helicóptero en un escenario de represión y hambre, donde hubo más de treinta personas asesinadas por las que nadie respondió en una década. 

            Hoy, estos pibes ven cómo desfilan por los juzgados oscuros dictadores genocidas y sus cómplices civiles. Estos pibes viven en un país que ha recuperado la cultura del trabajo y al que retornaron desde el exterior más de 700 científicos, para seguir investigando y creando conocimiento aquí. Viven en un país donde sigue habiendo pobres, pero también políticas activas para terminar con ese terrible flagelo o, al menos, mitigarlo en el corto plazo.

            Son los pibes que vienen pidiendo pista con sus ganas de participar y comprometerse en proyectos de transformación social. Son los pibes que llenan recitales y plazas, con esa actitud desafiante y sus consignas que invitan a soñar nuevamente.

            Son los pibes que ayudarán a profundizar con nuevas ideas y renovadas energías este proyecto nacional y popular, que avanza a paso firme para construir un destino de grandeza que nos comprenda a todos.

José Yapor

¡Hasta la victoria siempre... Compañero Néstor!

   Estaba cumpliendo con mi labor de censista en un edificio de la calle Vidal, en el barrio de Núñez. Trabajo novedoso, que emprendí con mucho entusiasmo. Habían quedado atrás las dos primeras viviendas censadas de la esquina y los tres primeros departamentos del edificio. Fue justo en un intervalo entre un censado y otro cuando Hortencia –la gentil encargada- me puso al tanto de “la novedad”.

   Aunque me dijo que “todavía no había nada confirmado”, la noticia me paralizó por un instante y sentí una rara mezcla de sorpresa, incredulidad y desazón. Mediaron pocos minutos entre la versión y la confirmación oficial. Desde la mesa de trabajo instalada en el pasillo de la planta baja, de la radio de una vecina se escuchaban algunas voces que delataban estupor y congoja. Sin vacilar, tomé el celular y escribí simplemente “puto día…”, como una forma de compartir tanto dolor con mi esposa, compañeros de ideales, familiares y amigos.

   No fue nada fácil sacar fuerzas para remontar la cuesta. A pesar de que todo marchaba viento en popa con el censo, las encuestas recién empezaban y todavía quedaba por delante mucho trabajo. Algunos encuestados compartían su sorpresa por la mala nueva y resultaba inevitable abstraerse del otro gran tema dominante de la jornada.

   Néstor Kirchner ya no está entre nosotros, pero nos deja su legado de militancia, lucha y compromiso con una causa, que es nada menos que la del pueblo y de la Patria.

   El día después del censo, el jueves, con pocas horas de sueño abordé el micro que diariamente me lleva a Campana. Los rostros de tantos laburantes que esperaban el micro en la parada de Panamericana y Ruta 197 eran una verdadera postal de lo que vivía el país en ese mismo instante. Hablo del país real, no de aquel que los multimedios intentan forjar a la medida de sus mezquinos intereses corporativos. Porque tienen memoria, esos trabajadores recuerdan que en el país anterior a 2003 no había tanta gente en las paradas ni tantas fábricas con persianas levantadas. Y recuerdan también que un día patrio de aquel año la historia cambió y que un hombre de las entrañas de la lejana -pero muy nuestra- Patagonia, fue su principal artífice.

   Las noches del miércoles y jueves, lo mismo que la mañana del viernes, pude contemplar y compartir desde la propia “Plaza de Perón” tantas muestras de dolor y resignación. Gente de todas las latitudes, argentinos y hermanos de Suramérica, formamos largas filas para rendir nuestro póstumo homenaje al hombre que la historia ya le reservó un lugar de privilegio. Y porque la historia es un relato pero también una metáfora, otra vez la lluvia acompañó la congoja popular, como en aquella jornada del gris julio de 1974, cuando un pueblo volcado a las calles con paraguas y pilotos saludó por última vez al argentino más grande del Siglo XX. Guardo un particular recuerdo de aquellas imágenes, que a Chivilcoy llegaban mediante la repetidora de Canal 7, el único de aire que podíamos ver sin dificultades (los otros sólo se veían “cuando estaba bien el viento”).

   Nada será igual sin Néstor. Su ausencia es un espacio muy difícil de llenar, pero al fin y al cabo, el movimiento nacional en su trayectoria épica está acostumbrado a enfrentar la adversidad y sobreponerse. ¿O fue fácil revertir el silencioso destierro de José de San Martín, forzado por la deserción política de los poderosos del puerto? ¿O fue fácil sobreponerse al definitivo destierro de Juan Manuel de Rosas tras los sucesos de Caseros? ¿O fue sencilla la tarea de reconstruir la mística luego de la muerte del General Perón? Pero desde esa adversidad el movimiento nacional construye y sigue adelante en su derrotero histórico, en busca de la definitiva emancipación de la Patria y la felicidad del pueblo.

   Con el dolor a cuestas, y aunque todavía no terminemos de reaccionar, ahora se trata de mirar hacia adelante y bancar con todas nuestras energías a la compañera Cristina, a quien le espera la nada sencilla tarea de asumir la conducción del movimiento nacional. Su coraje, su temple, sus ganas que siempre contagian y sus profundas convicciones ideológicas son las mejores reservas con las que cuenta para emprender la función que la historia le acaba de encomendar.

   Y grito con la multitud: “¡Néstor con Perón. El pueblo con Cristina!”.

Autor: José Yapor

Justicia para Mariano

   Ante los hechos de violencia producidos días atrás en el barrio de Barracas, donde fue cruelmente asesinado el militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra, exigimos que la Justicia actúe rápidamente y condene con duras penas a los autores intelectuales y materiales para que el crimen no quede impune.

   Los hechos de violencia sacaron a la luz el perverso sistema de las tercerizaciones, que somete a los trabajadores a situaciones de explotación y semiesclavitud, propias de los tiempos del neoliberalismo y ejecutadas por dirigencias sindicales que traicionan los intereses de sus representados.

   También dejan entrever el serio déficit en materia de políticas de recuperación de los ferrocarriles argentinos, tema al se refirieron en este espacio el sindicalista Elido Veschi (Apdfa) y el ingeniero Sergio Klimovsky (recomendamos ver las entrevistas publicadas en Ferrocarriles Argentinos).

   Sólo pedimos un rápido esclarecimiento de los hechos y hacemos votos para que nunca más la violencia política tenga lugar en nuestra sociedad.

  

22 de Octubre: Chivilcoy cumple 156 años

En su obra “De memoria. Pantalones cortos”, Arturo Jauretche recuerda su paso por la ciudad y sus tiempos de alumno del Colegio Nacional

 

   El viernes 22 de octubre, se cumplen 156 años de la fundación de la ciudad de Chivilcoy. Antecedió a este hecho del año 1854, la creación del Partido de Chivilcoy, dispuesta por el gobernador Juan Manuel de Rosas el 28 de diciembre de 1845, acontecimiento histórico que nuestro colaborador Juan Larrea cita en su cronología publicada en la sección Chivilcoy de antaño de este blog.

   Este año la celebración estará marcada por la visita de la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, a quien acompañarán en la comitiva oficial integrantes del gabinete nacional.

   La distancia y los compromisos laborales me impedirán compartir con vecinos y amigos los festejos populares; por eso vayan desde aquí mis saludos a todos los chivilcoyanos y chivilcoyanas que día a día construyen con su esfuerzo la grandeza de este distrito del oeste bonaerense.

   A modo de homenaje, me pareció oportuno seleccionar un relato de Arturo Jauretche, extraído de su libro “De memoria. Pantalones cortos”. Nacido en Lincoln en 1901, vivió en Chivilcoy entre 1918 y 1919, tiempo en que tuvo una activa militancia estudiantil como alumno del Colegio Nacional.

   Con estas palabras recordaba a la ciudad este gran exponente del pensamiento nacional: “Del Once para afuera encontrábamos un largo corredor de grandes quintas bordeando la vía, ya vistas al llegar, salpicado de estaciones cada vez más espaciadas de Morón en adelante, hasta que, pasando el Río Las Conchas (hoy Reconquista), ya estábamos en el campo. Pero el campo, campo verdadero –el campo nuestro- empezaba después de Chivilcoy, que nos daba la despedida urbana con la calle de la vía, pues esta cruzaba por el centro de la ciudad –no digo pueblo, porque Chivilcoy ya era la “Perla del Oeste”- a una cuadra de la plaza y entre una doble línea de edificación compacta. Chivilcoy, que muchos años fue punta de rieles, era un centro industrial además de agrícola, porque de allí llegaban a mi pueblo harina, vehículos, galletitas, fideos, calzados y también cerveza, pues había una importante fábrica”.

   Y apuntaba que “en Chivilcoy, el tren se fue más tarde del pueblo; la línea se desvió de la Estación Norte a la Sur, una legua más afuera donde la ciudad ya no alcanzaba. Hoy, llega y la pasa”, destacaba.

   La obra citada incluye otras alusiones a Chivilcoy y su gente, como así también a toda la región que surcaba el entonces Ferrocarril Oeste, aquel que al decir de su compañero de lucha Raúl Scalabrini Ortiz fue “enteramente construido con recursos nacionales”.

 Autor: José Yapor

Rol del Estado, doctrinas de subsidiaridad y principalidad

      Fue muy común, a partir de mediados de la década del ‘50 (cuando hablamos de políticas gubernamentales que involucran derechos sociales “básicos”, como el acceso a la salud y educación),  el desarrollo y uso de una cultura autoritaria por parte de las posiciones de derecha o neoconservadoras consistente en bloquear todo debate ideológico al respecto, llevando nuestra comunidad  a la desmovilización, inexistencia del debate ideológico, en el marco de un excesivo conformismo y estrategias de “salvación” individual (Paviglianiti, Norma, “Neoconservadurismo y Educación” 1991 pág. 13).

      Perdiendo de vista la dimensión colectiva que necesariamente deben contemplar las políticas estatales, en nuestro caso las pertinentes al área educativa. Como bien sostiene José Joaquín Bruner (“América latina, entre la cultura autoritaria y...” pág. 10 Flacso 1987) ,  esto sucede porque “... redujeron los umbrales comunicativos de la sociedad, lograron enfriarla ideológicamente y redujeron los límites del imaginario social, excluyendo temporalmente de su horizonte, o casi, las alternativas de cambio y las simbologías y lenguajes asociados a ellas”.

      En definitiva, y con el importante apuntalamiento de los medios de comunicación masivos, las soluciones de ajuste y retiro del Estado aparecen como las posibilidades únicas y producto de decisiones “técnicas”, que nada tienen que ver con la discusión política que vendría a ser, esta última, el origen de toda  desmesura y  corrupción.

      Entonces, es muy importante analizar las medidas propuestas por los distintos grupos políticos desde el tamiz de los principios de subsidiaridad o principalidad. Vale decir, si suponen una acción positiva del Estado como garante de la vigencia de derechos sociales básicos, sobre todo en las capas sociales más desprotegidas y vulnerables o significan, por el  contrario, el retiro de éste, generalmente en forma despiadada, insensible.

      Bueno... vamos a lo nuestro, a definir conceptos elementales, siguiendo a la pedagoga Norma Paviglianiti, especialista en políticas educacionales UBA y UNLZ, antes de sumergirnos en cualquier debate.

      Principio de Subsidiaridad: es el que describe a un tipo de Estado que, generalmente con el pretexto de no perturbar el funcionamiento de las leyes del mercado y fomento de la actividad privada, se limita a tener una acción efectiva solo en aquellos ámbitos donde la actividad particular (“libertad de iniciativa”) no llega por no tener, por ejemplo, incentivos económicos. Claro... imaginemos una villa en el tercer cordón industrial en Pcia. de Buenos Aires, no es necesariamente una “plataforma de negocios” ... y es  aquí donde el Estado, bajo este principio, debe accionar en forma positiva financiando la instalación de una escuela que, como comprobamos siempre, tendrá serios déficit de infraestructura y sobre todo en su funcionamiento, ya que debe atender poblaciones de riesgo social que están en el margen de la estructura económica y en situaciones muy precarias.

      Cabe aclarar que respecto a la iniciativa particular, la actividad privada específicamente en la Educación, tuvo y seguirá teniendo su importancia, inclusive como espacios de innovación (muchas experiencias escolanovistas se dieron en este sector), alternativas ideológicas (anarquismo, escuelas sindicales), refugio de colectividades (italiana, irlandesa, española). Pero, paralelamente, es desmedido esperar de este tipo de gestión que cumpla el papel reservado al Estado,  por cuestiones tales como la escala limitada, la representación esencialmente de intereses particulares y la falta de capacidad de articulación nacional que debe tener todo sistema y sobre todo que la Educación se cimenta sobre un mandato social estratégico y básico para el progreso de cualquier comunidad que se precie de tal.

      Doctrina de principalidad: por el contrario, en este caso el aparato estatal  diseña y sostiene políticas de acción efectiva y directa a fin de lograr iguales resultados en toda la población... en la frontera, en el sur profundo tanto como en las grandes ciudades como en el monte chaqueño y la selva misionera. Es importante aclarar que igualdad de resultados es muy diferente a igualdad de oportunidades. En este último caso hay una fuerte impronta meritocrática donde se supone (erróneamente, se comprobó) que todos los hombres y mujeres parten de una misma situación socio-económica y cultural y que los logros y éxitos que obtengan se deberán a su propio esfuerzo (o mérito). Ahora  ¿qué mérito se le puede asignar a una persona por disponer de una inteligencia más desarrollada que otra? O, igualmente, ¿qué mérito le corresponde a un niño que presenta una aceptable performance escolar si ésta se debe en gran medida a haber nacido en un entorno, por ejemplo, de clase media profesional donde es estimulado positivamente respecto a la cultura escolar? (Pierre Bourdieu, “La Reproducción” 1979 págs. 39 y 111).   Inversamente, podemos preguntarnos: ¿cuál es la culpa y la responsabilidad de aquel pibe que se cría en la calle (padres ausentes, por ahí... paco) sobre su bajo rendimiento escolar cuando concurre, seguramente, a alguna precaria escuela pública? ¿Cuál es la culpa que le cabe a un drogadicto... por ser drogadicto... y no rendir en la escuela?

En fin premios y castigos... ¡cómo nos gusta premiar y castigar a nuestros infantes y adolescentes!

      La acción del Estado es comparable a la actitud de los padres dentro de su familia. Por ejemplo, a ninguno de nosotros se nos ocurriría en relación a la alimentación, colocar todas las tardes la merienda sobre una repisa a 1.50 metro de altura y que la consuma el que pueda alcanzarla, con lo cual el menor de la familia de 3 años que hace poco dejó de gatear, estaría en problemas al menos para tomar su leche de la tarde... Pero es una cuestión de mérito,  de esfuerzo ¿vio?... Bueno, si en general creemos que no es razonable ni ético crear ese tipo de competición en nuestro hogar, entre nuestros hijos, esta conclusión tendría que ser extrapolable a nuestra comunidad en general, donde derechos básicos como la educación, la salud, el trabajo, la vivienda propia, la justicia están al alcance de algunos, de los más favorecidos y la gran mayoría  queda saltando por debajo del “metro cincuenta”, en el marco de un sistema cruelmente competitivo (meritocrático) pero que a su vez genera “esa fascinación” tan humana, tan nuestra, alrededor de la expectativa de pertenecer a ese grupo selecto y no a la mayoría perdedora.

      El aparato estatal es la principal herramienta de la sociedad para la promoción de la justicia social y debe llegar su accionar en forma adecuada a cada persona, complementando las desventajas de punto de partida a fin de asegurar resultados similares en toda la población, Siendo este último concepto el núcleo duro de la doctrina  de principalidad en cuanto al papel del Estado, al cual, demás está decir, adherimos completamente desde esta columna.

      Bueno..., nos despedimos hasta la próxima, luego de recorrer estos conceptos básicos para un futuro debate.

Autor: Marcelo Lobo