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La locomotora del oeste

El contraste entre dos épocas

   Los datos que arrojó el muestreo realizado recientemente en nuestra ciudad, con vistas al próximo censo nacional, revelan que Chivilcoy transita por una senda de crecimiento sostenido, con inclusión social y altos índices de ocupación laboral.

   El trabajo desarrollado por profesionales y técnicos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) proyecta una población cercana a los 73 mil habitantes y un 4% de desocupación en la población económicamente activa. Este último guarismo es un 50% menor a la tasa de desempleo que, en promedio, registran las diferentes regiones del país.

   Voy a contar una anécdota que refleja el contraste con lo que sucedía hace exactamente una década en el país y en la propia ciudad: como es habitual en cada verano, estaba de visita por aquí y, un sábado, entré a un quiosco céntrico cerca de la medianoche para efectuar alguna compra. Recuerdo que le manifesté al comerciante mi sorpresa al encontrar tan poca gente en la plaza y tan escaso movimiento. Resignado, el hombre me respondió: “Está todo tan mal, que la gente perdió hasta las ganas de salir. Son muy pocos los que pueden entrar a una confitería a tomar algo”.

   Esas crudas palabras definían una realidad y preanunciaban lo que sucedería tiempo después, en los recordados acontecimientos de diciembre de 2001.

   Un país se caía a pedazos, como consecuencia de las políticas de ajuste, recesión y entrega del patrimonio nacional. Y la ciudad, que nunca fue una isla, acompañaba ese tránsito a un naufragio inevitable.

   Pero un buen día, el sol del 25 volvió a asomar y, poco a poco, la actividad productiva se fue recuperando y abrió paso a seis años consecutivos con índices de crecimiento del orden del 9%.

   Y llegó el aluvión de obras públicas: el anfiteatro, los bulevares, la puesta en valor de edificios públicos, la segunda circunvalación, la ampliación del Parque Industrial, la extensión de las redes de agua y cloacas, los programas de vivienda social, el centro universitario, los nuevos accesos y trabajos de pavimentación en distintas calles del sector urbano.

   Como contracara de aquello, un país que retomó la senda de la producción y el trabajo y, como fiel testigo, una ciudad que recuperó el orgullo de ser la Perla del Oeste.

   Pero a no confundir…

   Afirmar que “aquí no hay problemas” sería propio de una actitud de tipo fundamentalista. Las necesidades siguen existiendo y habrá que darles respuestas a los sectores de la población que las padecen. Pero para lograrlo, lo indicado es profundizar  el camino emprendido, con un Estado presente que cumpla con el rol activo que le compete en materia de diseño y aplicación de políticas de inclusión e igualdad de oportunidades.

    En definitiva, los datos del muestreo, al igual que los del censo municipal realizado en 2009, posicionan a Chivilcoy como uno de los partidos más prósperos de la provincia de Buenos Aires y, por qué no, de la Argentina.

(Nota editorial del programa difundido el 31/01/10 - "La locomotora" - Radio Local FM 103.7 - Chivilcoy - B.A. - Argentina)

Presentación primer programa del 2º ciclo

            Otra vez en marcha. Sí, otra  vez surcando rieles cargados de sueños, proyectos y utopías.

            Otra vez en al aire, pero con los pies sobre la tierra y las ganas de seguir avanzando juntos.

            Otra vez con la voluntad a cuestas y la maleta cargada de ilusiones.

            Otra vez con nuestras broncas y alegrías, nuestras marchas y contramarchas, nuestros más y nuestros menos.

            Otra vez con eso que mantenemos en lo alto y que, pese a todo, no nos pudieron quitar: la esperanza, la capacidad de creer en nuestras propias fuerzas.

            Decir “otra vez” es decir “estar de nuevo” y estamos de nuevo porque, en definitiva, nunca nos fuimos. Porque al llegar a la última estación dijimos que en un tiempo más reanudaríamos la marcha. Ese tiempo llegó y es este mismo que empezamos a compartir.

            Es el tiempo de seguir apostando por la cultura del trabajo, la única que hace grandes a las naciones y felices a los pueblos.

            Tiempo de seguir bancando a la memoria, para que ni el olvido ni la impunidad vuelvan a reinar en estas tierras.

            Tiempo de democratizar la palabra, con nuevas voces y nuevos medios, para que nunca más los monopolios mediáticos puedan imponer sus mezquinas verdades y pensamientos hegemónicos.

            Tiempo de darle dura pelea al flagelo de la pobreza y la exclusión, objetivo que sólo se conseguirá con un reparto más justo de la riqueza. Tiempo, también, de enfrentar poderosos intereses corporativos, esos que siempre van por más y ahora vienen por todo.

            Tiempo de entender que Argentina es parte de la Patria Grande Iberoamericana y que su destino está inevitablemente atado a la suerte que corran las naciones hermanas del continente, con quienes debemos construir una verdadera comunidad cultural, social, política y económica.

            En marcha. Sí, otra vez en marcha.

            La locomotora volvió y avanza con todo. No te decimos: “Correte que te pasa por encima”. Preferimos decirte: “Vení… estás invitado a viajar; enganchate, que hay lugar para todos”.

(“La locomotora” - Presentación programa inicial ciclo 2010 – Radio Local – FM 103.7 Chivilcoy – B.A. - Argentina)

Presentación primer programa

Un domingo más y de él, la tarde.

El breve interregno de las fiestas va dejando paso al año nuevo y, por qué no, a las esperanzas renovadas.

Esperanzas en nuestras propias fuerzas para enfrentar la adversidad, en tiempos de adversidades.

Esperanzas en que la crisis del capitalismo universal, que algunos presumen terminal, puede dar paso a la construcción de un nuevo orden forjado por nuevos hombres.

Esperanzas porque, a pesar de todo, seguimos vivos y no bajamos los brazos. Esperanzas porque nos han quitado mucho de muchas cosas, pero no han podido robarnos la dignidad, aunque lo intentaron.

Esperanzas porque hay problemas y son muchos, pero también soluciones y las tenemos que encontrar nosotros. Si, nosotros; es decir vos y yo, tu vecino y el mío, tu compañero de fábrica, de oficina o de escuela. Tu amigo y mi amigo.

No esperemos que alguien las traiga de afuera, porque nadie hará por nosotros lo que vos y yo no seamos capaces de hacer por nosotros mismos.

Esperanzas porque vivimos en un continente que no quiere seguir siendo furgón de cola o patio trasero de ninguna potencia imperialista.

Esperanzas porque cuando los pueblos toman conciencia de sus destinos, nada ni nadie los puede detener.

Esperanzas porque hay vida. Y si hay vida hay sueños, proyectos, debates y utopías.

Esperanzas porque hay obreros que recuperaron empresas y hoy las están haciendo producir con éxito.

Porque volvieron al país seiscientos científicos, que quieren seguir investigando en la tierra que los vio nacer.

Porque, a treinta años del horror, las madres y abuelas siguen luchando y noventa y seis nietos pudieron reconstruir sus propias historias.

Esperanzas porque apostamos a la memoria y queremos ganarle la batalla al olvido.

Esperanzas porque hoy empezamos a construir un nuevo capítulo en este mágico mundo de la radio.

(Nota presentación del primer ciclo de “La locomotora” por Radio Local FM 103.7 Chivilcoy – B.A. – Argentina – Enero 2009)

“Biaus no es ni la sombra de lo que fue”

Rodolfo Gosto recordó la época de esplendor, cuando corría el trocha angosta y la producción de alimentos era el motor de la economía de esta localidad de campaña

 

En la vida de Rodolfo Gosto, Moquehua, Ramón Biaus y Chivilcoy –en ese orden- conforman una tríada. Es que el hombre nació en la primera de estas localidades, llegó a la segunda a los veintitantos y, desde hace muchos años, reside junto a su familia en la ciudad cabecera del partido.

Gosto es un reconocido artista, que elabora réplicas de carruajes en pequeñas dimensiones. En una mañana de enero de 2009, en momentos en que una de las peores sequías de la historia afectaba la región pampeana, recibió a La locomotora en la quinta donde vivió junto a sus padres y hermanos.

En diálogo con el programa que se emite por Radio Local (FM 103.7) en los meses de verano, el entrevistado contó cómo era la vida antes, cómo es ahora y qué significó para los vecinos la clausura de los servicios ferroviarios que llegaban diariamente.

¿Cómo es la vida en Ramón Biaus?

Mi infancia no la viví en Biaus. Nací y me crié en Moquehua. Mi familia vino acá en el año ’59. Yo nací en el ’33; así que sacá la cuenta, tenía veinte y pico de años. Desde ahí sí, sigo vinculado. Biaus no es ni la sombra de lo que fue. En una época tenía una densidad de población mucho mayor a la que tiene ahora. Ahora son muy pocas familias, pero son buenas y eso es lo importante. Acá hay gente de laburo, remacanuda. Lástima que está aislado de Chivilcoy, que no podamos conseguir aunque sea un camino de asfalto. Las poblaciones del interior sin asfalto mueren. Fijate que si querés combustible no lo tenés. Había en una época, pero ahora cada uno se trae el combustible de otro lado. Tiene una forma de vida muy particular. La gente trabaja en la municipalidad, en la cerámica o en el campo. No hay otra forma de vida. Mi madre sabía decir que, aparte de haber más gente, había más fuentes de trabajo también. Hoy, como en todos lados, la cosa ha golpeado.

¿Cómo era antes?

Llegando aquí a casa, en una esquina del campo donde mi abuelo se afincó en el año ’20 y algo, había un señor que tenía 40 mil plantas de frutillas. Había muchos frutilleros y se criaban pavos, gallinas, lechones. Teníamos un tren que pasaba para Buenos Aires a las 12 y pico del día y volvía tipo dos de la tarde y en cada una de las estaciones iba levantando el pollo, el lechón, la gallina, la frutilla. La gente vivía con otro tipo de recursos. Hoy, por distintos tipos de razones, todas esas cosas desaparecieron. Alguna gente que lo tendrá para su consumo, pero no es como antes, porque inclusive no conviene. Además, está la otra: de la gente que está en el campo, ¿quién tiene tiempo para dedicarle a la quinta cuando tiene que ir al banco, porque se le vence el inmobiliario o la jubilación o tiene que ir a hablar con el contador? La vida se complicó muchísimo. No es la vida de antes. Antes la gente vivía con la mente fresca, en el buen sentido de la palabra. Hoy lo que menos tiene la mente fresca. El trabajo de antes era cansador y agotador, pero el cansancio era físico. Hoy la gente vive cansada mentalmente y el cansancio mental pienso que es el que más destruye. Vive corriendo de un lado para el otro y es muy complicado.

¿Qué pasaba en estos pueblos cuando llegaba el tren?

En Moquehua hice hasta cuarto grado en una escuela rural y después tenía que ir desde donde yo vivía a diez kilómetros, todos los días a caballo, para hacer el quinto y sexto en forma particular de aquella época. Con un amigo de Moquehua (Di Como) nos íbamos a esperar el tren para tomar un helado, porque no había helados. Entonces, mientras cargaban el pollo y la gallina y hacían todo ese operativo, el heladero aprovechaba y vendía desde la ventanilla. La gente iba y era un acontecimiento la llegada del tren.

¿Recuerda cuándo se interrumpieron los servicios?

El tren desapareció como mínimo hace veinte años. Los tramos de vías están. La estación ha sido reciclada para la Delegación y otro sector para la fábrica de dulces y panadería, pero no existen más los galpones ni los bretes por donde se cargaba la hacienda. Los galpones, nunca se supo quién se los llevó. Los desarmaron, se cortó toda la plantación de eucaliptus que había y desaparecieron. Desde la salida de la estación, de lo que era el campo de la estación, están las vías tal cual estaban antes, ahora abandonadas por cierto, ¿no? Y creo que jamás se irán a poner el funcionamiento. Era el ramal que iba a Patricios. Primero fue el Ferrocarril Compañía General Buenos Aires y, después de la nacionalización, el Belgrano.

Calculo que si se lo reacondicionaba, el ferrocarril hubiera seguido siendo el transporte más barato. No te olvides que una máquina ¿cuántos vagones arrastra?, ¿cuántas toneladas de cereales lleva? ¿Todas las plantas de silos dónde están, como antes los galpones?: en las estaciones. Para llevar a puerto, transporte más barato que el tren no habría. Un servicio de pasajeros desde Chivilcoy (a Once), ¿hace falta o no? Hoy tenemos medio tren, porque sabemos el horario en el que tiene que salir pero nunca el horario en el que va a llegar. Y es un transporte que podría ser muy barato.

Los pueblos empezaron a nacer cuando llegó el ferrocarril. Moquehuá cumple 100 años ahora en marzo (de 2009) y a los poquitos días cumple cien años Biaus. ¿Con qué?: con la llegada del ferrocarril. Y así fueron avanzando hacia el oeste.

A pesar de todos los inconvenientes que hoy enfrentan los pueblos rurales, se ve que aquí la vida sigue siendo apacible…

Una vez le escuché decir a alguien: ‘Aquí el tiempo se ha detenido y el silencio duerme la siesta’. Primero lo tomé como en broma pero después lo entré a analizar y creo que es así. A la tardecita ves las luces de las casas prendidas, hay silencio absoluto y no escuchás más que a los pajaritos. Y hay una gran ventaja: es un pueblo donde se puede vivir tranquilo. La delincuencia y todo eso acá no llegó.

Autor: José Yapor

“La estación se llenaba cuando llegaban los trenes”

Alberto Andreozzi recuerda cómo era la vida en Ramón Biaus cuando corría el Belgrano y “había mucho trabajo en el campo”

 

La localidad de Ramón Biaus está ubicada a algo más de veinte kilómetros de la Ruta Nacional Nº 5 y se llega a ella bajando  por el camino que sale del Frigorífico y Matadero Chivilcoy.

Al llegar, lo que primero que se ve es la cerámica, la principal fuente de trabajo para los lugareños.

Hasta fines de los años ’70 corrieron los trenes del Ferrocarril Belgrano, aquellos que cubrían el trayecto entre Estación Buenos Aires y Patricios, en el partido de Nueve de Julio. Los más memoriosos recuerdan que aquel ramal, previo a la nacionalización de 1947, perteneció a la Compañía General Buenos Aires, de capitales franceses.

Desde que se interrumpieron los servicios de pasajeros, sólo hubo corridas eventuales de cargueros y algún intento fallido de reactivación allá por 1993, de efímera duración.

En la estación funciona la Delegación Municipal y todo su entorno luce muy bien cuidado. A unos doscientos metros, el galpón ubicado junto a uno de los pasos a nivel, fue reciclado y convertido en panadería.

El pueblo tiene casas en ambas márgenes de las vías. Frente a la plaza está la capilla, donde los domingos celebra misa el cura que viene de la vecina Moquehua. Cerca de allí están la escuela, el jardín y el Club Banfield, que alguna vez, en los ’70 y tantos, militó primero en ascenso y luego en la división mayor del futbol chivilcoyano. Los que domingo a domingo frecuentaban los tablones del desaparecido Estadio Federación recordarán las endiabladas gambetas de “Balá” Mendoza, un 10 de aquellos de buen pie, tanto como la sutileza de aquel menudo zaguero de apellido Benítez.

Del otro lado de la vía, está el dispensario y a pocas cuadras de allí vive Alberto Andreozzi, uno de los más veteranos vecinos. Uno de esos hombres que atesora en su memoria anécdotas, costumbres y hechos de un pasado tan distante en el tiempo y en el espacio como el esplendor perdido por los poblados de campaña

¿Cómo era la vida antes en Ramón Biaus?

Antes en el pueblito había mucha gente, porque había mucho trabajo en el campo. Estaba la junta de maíz y la cosecha de trigo. Los chacareros estaban muy cerquita unos de otros y con poquita tierra se arreglaban. No es como ahora que cuanto más tienen más quieren. La gente se mantenía con eso. Después empezó a fallar  el asunto del campo, con todo el progreso que ha habido de máquinas y todas esas cosas, la gente se fue y se fue achicando el pueblo. Algunos se fueron para siempre, para Buenos Aires y esas partes. Así es el asunto.

¿Dónde se reunían los parroquianos después de trabajar?

Había tres o cuatro boliches y los domingos la gente iba a jugar a las barajas. Estaba el boliche de Irrazábal, el de Guillermone, el de Burtín y el de Molinero. Hoy no ha quedado ni un boliche abierto. Había cancha de bochas y también se jugaba al sapo. Había unos bailes bárbaros en el club viejo, uno que está al fondo y tiene los vidrios rotos, porque los chicos los rompieron con la onda. Los días domingos había unos “matineses” bárbaros.

¿En qué lugares trabajó?

Estuve en lo del Hugo Isatis cuarenta años trabajando con él. También trabajé trece años en la cerámica. Ahora quedaron pocos, pero antes éramos muchos.

¿Qué hacían los vecinos cada vez que llegaba un tren?

 

Ibamos todos a la estación a ver qué pasaba, si venía algún amigo. La estación se llenaba cuando llegaban los trenes de pasajeros. A la mañana pasaba un tren temprano que venía de Buenos Aires y para Buenos Aires había uno a las dos de la tarde. Eran dos trenes de pasajeros. Después había uno que le decían el tren nocturno, que no me acuerdo si iba dos veces por semana. El tren de las doce era el que traía el diario y después seguía para el lado de Achupallas (al oeste). En la estación eran tres o cuatro. Estaba el jefe y el cambista. Había galpones grandes, que se llenaban. Embolsaban el trigo y el maíz. Un año me acuerdo que se llenaron los galpones y estibaban afuera. Unas estibas grandes. Después lo tapaban con lonas. Trenes de cargas pasaban muchos y muchos crotos también (risas).

¿Cómo lo ve hoy al pueblo?

El pueblito está lindo, está vistoso, pero no hay fuentes de trabajo. Eso falta. Menos mal que la cerámica tiene alguna gente. Los muchachitos que tienen quince años, cuando tengan veinte no sé. Antes había trabajo en el campo y uno se criaba y se iba al campo a trabajar. Ahora…. 

Autor: José Yapor

“Sin bosques fomentamos el cambio climático”

Hernán Giardini, coordinador de la Campaña de Bosques de Greenpeace Argentina, informó sobre el contenido de la ley y alertó sobre la gravedad de los daños que provoca la deforestación

 

¿Cómo se gestó la Ley de Bosques?

La ley de Bosques fue aprobada el 28 de noviembre de 2007 por el Congreso de la Nación después de un año y medio de trámite legislativo y de una campaña muy fuerte que logró juntar más de 1.500.000 firmas. Más de 30 organizaciones de todo el país se sumaron a la campaña y lograron que se aprobara una ley que tenía ciertas resistencias de algunos legisladores de provincias. La ley fue sufriendo algunas modificaciones en el camino que la mejoraron muchísimo; por ejemplo, la creación de un Fondo para la protección de los bosques que no estaba contemplado en el proyecto original y que implica que hay cerca de mil millones de pesos al año para repartir entre las provincias que mejor conserven sus bosques nativos. Es la primera vez que se toma una decisión política de esta envergadura.

¿Qué establece esta norma?

La ley está en plena vigencia y establece, a grandes rasgos, que suspende la emisión de  los permisos de desmontes dada la emergencia forestal en que nos encontramos. Estamos hablando de 300.000 hectáreas de bosques nativos por año; o sea que cada dos minutos desaparece una hectárea de bosque en la Argentina, un número muy grande que nos iguala en récord con el Amazonas o el Congo, regiones con grandes niveles de deforestación. Obliga a las provincias a hacer un ordenamiento territorial de los bosques, que no es ni más ni menos que una planificación como la que hacemos en cualquier territorio. El ordenamiento implica tres tipos de usos de los bosques. Los bosques de protección, en los que no se puede hacer aprovechamiento, sino ecoturismo, investigación científica y planificación. Son los bosques pintados de rojo, como un semáforo. Los bosques amarillos, en los que se puede hacer aprovechamiento forestal sostenible o ganadería bajo monte, respetando y manteniendo las estructuras de los bosques como tal. Y, por último, los bosques en verde que están muy degradados y no revisten importancia para la conservación, que pueden ser desmontados previo estudio de impacto ambiental y audiencia pública.

¿En qué consiste el estudio de impacto ambiental?

Es un proceso consultivo con un aspecto técnico, una evaluación  con distintos criterios, como la protección de cuencas, si revisten importancia para la conservación, si son utilizados por comunidades indígenas. Una serie de criterios que deben evaluarse y deben ser, al mismo tiempo, consultados con los sectores productivos, el sector social y el sector académico. Una vez hecho este ordenamiento, las provincias pueden empezar a emitir permisos en las áreas verdes. Si no realizan el ordenamiento no pueden emitir permisos de desmontes. Va a la emergencia forestal y la actividad se frena. No podemos planificar mientras vamos destruyendo el recurso. La idea es frenar para planificar.

¿Cuál es la situación en las provincias?

Algunas provincias han avanzado más y otras menos. El problema que tenemos hoy es que ha habido desmontes ilegales y algunas provincias como Salta que autorizaron muchos desmontes antes de la sanción de la ley, por lo cual se genera esa sensación de que la ley no se cumple.  Esto complica mucho el proceso de ordenamiento y planificación.

¿Qué consecuencias negativas trae aparejadas la no reglamentación de la ley?

Al no estar reglamentada la ley, no entran en vigencia los fondos. Por ejemplo, si al Chaco le corresponden 100 millones de pesos por año, 70 millones se reparten entre los productores, propietarios de campos a quienes sus bosques les queden en amarillo o rojo, como una compensación por los servicios ambientales que le están dando al resto de la sociedad. Los otros 30 millones irían a la Dirección de Bosques para mejorar los controles, comprar camionetas, fomentar el desarrollo de las economía rural a pequeña escala, que a veces no es sustentable ni rentable. La falta de reglamentación debilita mucho la norma porque al mismo tiempo los productores empiezan a sentirse mal, porque dicen ‘me obligaron a frenar y no me dan lo que me prometieron’. La ley también establece que los ordenamientos deben ser revisados cada cinco años y esto implica una posibilidad de mejorar esos ordenamientos. La falta de reglamentación puede generar que la deforestación a gran escala no se termine de resolver y que dentro de cuatro o cinco años nadie se acuerde de la Ley de Bosques.

¿Cuáles son las causas principales de la deforestación?

El problema de la deforestación, que normalmente está ligada a la tala y el desarrollo maderero, en los últimos diez años tuvo que ver con la expansión agropecuaria. Sobre todo, de la soja a gran escala que tiene altos rendimientos económicos. En la zona norte del país, en los bosques planos, en el Gran Chaco y en la selva de yungas, las tierras son baratas. Estamos hablando de 300 dólares la hectárea frente a 10.000 dólares en la Pampa Húmeda. Es muy buen negocio, pero muy malo en términos ambientales, comprar 20.000 hectáreas en Salta, desmontarlas y empezar a producir soja. Ha habido también, en los últimos cinco años, un desplazamiento hacia el norte de la ganadería. La soja empieza a ocupar la zona pampeana ganadera y la ganadería empieza a correrse también hacia el norte.

¿Y sus consecuencias?

Las consecuencias no son sólo ambientales sino también sociales, porque ha habido desalojo de comunidades campesinas e indígenas que viven del monte. Ante esta agricultura y ganadería a gran escala se ven avasalladas, a veces directamente con las topadoras frente a sus ranchos, con la connivencia del sector judicial, con jueces que autorizan desalojos, y con la falta de políticas serias de titularización  de las tierras. Tenemos el problema de grandes colonos y comunidades indígenas que habitan estos montes hace muchos años. Son poseedores con ánimo de dueños y viven en fincas de grandes familias que nunca las han visitado y ahora, al ser rentables, las venden en Buenos Aires, Rosario y Córdoba como grandes núcleos de la cuestión agropecuaria en general. Un productor que llega con sus flamantes 20.000 hectáreas se encuentra con familias adentro y hospitales. Muchas veces, con la connivencia del sector político avanzan sobre estas comunidades.

¿Cómo jugó en todo esto la experiencia de Pizarro?

Sin Pizarro la Ley Bosques no hubiera sido posible, porque fue un ejemplo dramático de lo que estaba pasando en otros lados. Era un papelón, porque se trataba de una reserva con una comunidad indígena desafectada por el gobierno de Salta. Se logró salvar un porcentaje muy alto de la reserva y la comunidad accedió a sus tierras. Hizo conocer a la gente que en el norte de nuestro país había bosques. Todo el mundo pensaba que estaban en Misiones, en la selva, y en el sur, pero nadie pensaba en el Chaco como un bosque. Por otro lado, que la deforestación era un problema grave en nuestro país. Dio el puntapié para que ya no hiciera falta explicarle a  la gente la necesidad de una ley nacional, porque nosotros como organización, mientras salvamos Pizarro u otros tantos que hemos logrado detener, hay otros bosques que se están deforestando al mismo tiempo.

¿Qué beneficios tendrá la aplicación de la ley?

Si la ley se aplica bien va a beneficiar a los productores y también a la gente de las ciudades. Los bosques no son sólo de las provincias en el sentido de un recurso. Cumplen una función de biodiversidad, porque concentran la mayor cantidad de plantas animales. Sin bosques, mayor es el riesgo de inundaciones. Lo que vimos en Santa Fe y en Tartagal hace algunos años. Funcionan como una esponja y, cuando los perdemos, tenemos anegamientos. Son un reservorio fundamental y sustento de muchas familias y, al mismo tiempo, sin bosques fomentamos el cambio climático.

¿De dónde saldrán los recursos para financiar los programas previstos por la legislación?

Establece un 0.3% del presupuesto nacional fijo y un 2% de las retenciones a las exportaciones agrícolas, ganaderas y forestales. De alguna manera, lo que la soja le quitó al bosque, un poquito se lo va devolviendo con la exportación. El 99% de la soja que se produce en nuestro país es para exportación forrajera. Gran parte de la deforestación responde a la ambición desmedida de muchos productores que se van hacia el norte y, sin medir consecuencias ambientales, avanzan sobre los bosques. De alguna manera, hay una mínima devolución a los bosques nativos de esta gran ganancia que es percibida por los productores y el Estado y, de alguna manera, por el resto de los argentinos en función de lo que después se distribuye. Cuanto más bosques conserve cada provincia, más dinero recibirá y más dinero recibirá por hectárea el productor por no poder utilizar esos bosques.

¿Qué respuestas han tenido de parte del público en esta campaña a favor de la reglamentación?

Nos sorprendió la toma de conciencia de tanta gente. Salimos a decir ‘queremos 1.000.000 de firmas’ como una aventura, sabiendo que podíamos conseguirlas pero que era un desafío muy difícil. Nos sorprendió lo que se engancharon las organizaciones sociales que trabajan en el tema y sobre todo la gente común que reenviaba los correos electrónicos, mandaba las cartas iba a las escuelas y a los clubes. Este acto cívico fue un aprendizaje para demostrar que cuando la gente se une frente a los políticos o a las empresas que contaminan y destruyen el medio ambiente, se les puede ganar la batalla.

Autor: José Yapor

Nota realizada en diciembre de 2008 en la sede de Greenpeace Argentina. Cabe aclarar que la Ley de Bosques ha sido reglamentada por el Poder Ejecutivo Nacional

De clínica quebrada a geriátrico autogestionado

En la capital riojana, los trabajadores de un sanatorio privado sobrevivieron a la quiebra y hoy manejan con criterio cooperativo una residencia para personas de la tercera edad

 

   Incertidumbre, desazón, olvido, indiferencia, injusticia. Todas esas sensaciones experimentaron los trabajadores del Sanatorio Ados, de la capital riojana, cuando el centro de salud cerró sus puertas y perdieron sus empleos. Sin embargo, la convicción de que debían mantenerse unidos ante la adversidad para explorar nuevas alternativas y no quedar al margen del circuito productivo, les permitió encarar una lucha interminable y agotadora. Y, lo más importante, lo hicieron sin quebrarse.

   Mónica Troncoso es una de las integrantes de la cooperativa Unión y Trabajo Ltda., la figura jurídica que crearon los trabajadores cesanteados para gestionar una residencia geriátrica.

   En el porteño –y también recuperado- Hotel Bauen, ámbito donde se reúnen los representantes de las empresas nucleadas en la Federación Argentina de Cooperativas de Trabajadores Autogestionados (FACTA), y a poco de emprender el regreso a su provincia, Mónica le contó a “La locomotora” de qué manera los trabajadores resistieron el cierre de la clínica, carpa y numerosos obstáculos mediante, hasta lograr la expropiación y conformar la nueva empresa.

¿Qué es la cooperativa Unión y Trabajo?

Una cooperativa integrada por 24 socios, que intentamos recuperar el sanatorio Ados, el más grande de la provincia después del hospital público. Lamentablemente después de tres años de lucha fue rematado y para no salir con las manos vacías, vimos lo que podíamos hacer en nuestra provincia y nos dimos cuenta de que el sector de la tercera edad no estaba atendido y nos dedicamos a eso.

El 16 de marzo de 2008 inauguramos la residencia. El hecho que hayamos salvado la fuente de trabajo no es un detalle menor. Tenemos más expectativas, porque estamos formulando un proyecto de farmacia propia, la fabricación de pañales descartables y la sala de rehabilitación.

¿Qué acciones emprendieron tras la quiebra del sanatorio?

Decidimos tomar en custodia los bienes. Nos quedamos adentro nueve meses, refaccionamos todo lo que pudimos, pintamos y después nos dimos a conocer. Cuatro días antes de reabrir, por la noche nos desalojan con la fuerza policial. Estuvimos dos años y medio con una carpa en la vereda hasta que se remató. Luego de ser rematado, rápidamente empezamos a formular este proyecto del geriátrico y a la par seguimos luchando en la Cámara de Diputados, en la Legislatura. De hecho, se aprobó la ley de expropiación al comprador y es ahí donde el gobierno de la provincia nos llama a negociar. Que nos bajáramos de la expropiación a cambio de un edificio, de una construcción para el geriátrico. Estamos alquilando una clínica hasta que esté listo el edificio. Es para 80 residentes, un hogar de día para 40 y 10 consultorios para diagnóstico y rehabilitación, más allá de todas las dependencias que tiene la institución.

¿Cómo fue la relación con el poder político mientras estuvieron en la carpa?

Durante dos años y medio el gobernador que fue desalojado (Angel Eduardo Mazza), no nos recibió nunca en su despacho. No le interesó nunca qué proyectos teníamos ni por qué estábamos luchando; absolutamente nada. El gobernador actual, Luis Beder Herrera, nos llamó a negociar cuando la Cámara de Diputados aprobó la expropiación. Nos dijo que el Estado debía pagarle al comprador 8 millones de pesos, que es lo que cuesta y dijo que para el estado era pérdida, porque el comprador lo pagó 1 millón de pesos y se le debían pagar 8 millones de pesos a la hora de hacer valer esa ley de expropiación, porque había que vetarla o promulgarla. El nos dijo que era mejor construir un edificio acorde al proyecto que temíamos, en vez de pagarle al comprador 8 millones de pesos. Nosotros accedimos, se hizo el proyecto, se hicieron los planos y estamos en vías de que se concrete.

¿Tuvieron apoyo de la sociedad riojana?

Hubo llamados de teléfono a los medios de comunicación, firmas en libros y en notas que nosotros cursamos. En la provincia, el 80% de la población es “administración pública dependiente”; entonces, la gente no se muestra. Los gobiernos miden cuánta gente sale a la calle para actuar en estas situaciones. Como la gente no salía a la calle, estuvimos muy solos en ese sentido.

Las transiciones suelen ser complejas. ¿Cómo fue en el caso de ustedes?

No elegimos estar en esto. No elegimos las personas con quienes queremos ser socios. No elegimos transitar por este mundo del cooperativismo. La necesidad, la situación nos llevó a estar en lo que estamos. Entonces, por supuesto que es difícil. Todo esto es un proceso, un largo caminar y pasará un año, dos, tres o diez. De pronto, algunos vamos concientizándonos más rápido que otros y de eso se trata. Son cuatro años de cooperativismo. Hay un gran avance y capacitación todo el tiempo. La capacitación ayuda a despertar conciencia y el hecho de ver el progreso lleva a que uno vea un cambio positivo.

En la Rioja estuvo uno de los máximos referentes de la Teología de Liberación, monseñor Enrique Angelelli. ¿Hubo continuadores de su trabajo pastoral?

Lamentablemente Enrique Angelelli fue uno solo y hoy ya no está. Iglesia somos todos. Por parte de la jerarquía de la Iglesia no tuvimos apoyo alguno. Estuvimos dos años y medio en la vereda y nadie se acercó. Estábamos a un par de cuadras de la iglesia catedral, donde el obispo está, y no se apersonaron nunca. Estuvimos buscándolos y no pedimos que nos dieran la razón en tal caso, pero por lo menos sentarse a escucharnos y acompañarnos al gobierno para que escuchara cuál era nuestro proyecto, para que no se cerrara el sanatorio más grande de la provincia. Lamentablemente debo decir que la jerarquía de la Iglesia estuvo sorda, ciega, muda. La gente que hoy pregona lo de Enrique Angelelli no es justamente la de la Iglesia. Al menos, mi sentir y lo que veo es eso.

Seguramente hubiera estado junto a ustedes, resistiendo en la carpa y peleando por las fuentes de trabajo…

De eso no tengo ninguna duda. Yo crecí en un colegio católico, no crecí con mis padres. A ese colegio iba a celebrar misa y allí tuve el honor de haberlo conocido. Yo era niña, pero aún me acuerdo de todas estas cosas. Buscaba llevarnos a visitar a los “pobres y humildes” –como él decía-, nos enseñaba cómo se debía ayudar… Todo el tiempo hablaba de esas cosas. No sólo hablaba sino que buscaba la movilidad para llevarnos a nosotros a esos lugares donde la gente no tenía para comer, donde se compartía; cada uno ponía un poquito de lo que había –“a la canasta”, él decía- y volvíamos al colegio. Sin ninguna duda, él hubiese estado ahí en la carpa, no sólo con nosotros sino con el pueblo, como lo hizo siempre.

Autor: José Yapor 

 

La pasión por los rieles en la red

Sergio Klimovsky, responsable del sitio El ferrocarril en Internet, definió como “muy penosa” la actualidad del sector y afirmó que el tren es el medio de transporte más eficiente, barato, ecológico y seguro

 

Sergio Klimovsky es ingeniero, docente en informática y apasionado del mundo del riel. En su sitio, al que se accede escribiendo en cualquier buscador “El ferrocarril en internet”, los entusiastas podrán encontrar fotos de estaciones, máquinas, vagones, vías y puentes; mapas de la extensa red argentina; horarios de todos los tiempos en las diferentes líneas e imágenes de aquellos boletos de cartón duro, que el guarda picaba con ese inconfundible sonido agudo, que podría traducirse “clic”.

En diálogo con La locomotora, Klimovsky analizó la actualidad del sector ferroviario en el país, enumeró las múltiples ventajas del tren sobre el transporte automotor, reclamó la implementación de un plan de reactivación y recordó con emotivas palabras a su padre, el epistemólogo Gregorio Klimovsky, de quien heredó la pasión por el ferrocarril. 

¿Cómo define la actualidad del sector ferroviario en el país?

La actualidad es muy penosa. No existen prácticamente ferrocarriles de larga distancia. Los pocos que hay están o muy mal atendidos; por ejemplo El Gran Capitán o el servicio Córdoba-Tucumán, que si bien tengo entendido que es bueno en el sentido de viajar cómodo, no puede competir con el ómnibus, porque tarda 14 horas a Córdoba y en Retiro un cartelito advierte que puede demorarse más todavía.

Tenemos los servicios suburbanos de Buenos Aires que también son una calamidad. Se han hecho unos pequeños arreglos y ahí la cosa termina. Yo estoy pesimista en lo que se refiere al futuro de los ferrocarriles. Cuando el presidente Kirchner asumió lo primero que dijo fue que lo que había ocurrido con los ferrocarriles fue un genocidio. Entonces, me hice ilusiones y pensé si emplea semejante término hará algo por revertir la situación. El hecho es que no se hizo prácticamente nada. Hubo algunas promesas, como por ejemplo los talleres de Tafí Viejo, en Tucumán, pero al final no pasó nada o a duras penas. En este momento no veo que haya interés en arreglar el asunto, pero se podría.

¿Está de acuerdo con el proyecto del tren de alta velocidad Buenos Aires-Rosario-Córdoba?

Cuando nos hablan de un tren bala es absurdo, porque con lo que cuesta se podrían poner trenes normales de alta prestación, a 130 kilómetros por hora a Córdoba, Tucumán, Santa Fe, Mendoza, Bahía Blanca, Mar del Plata y Mesopotamia. Eso costaría menos que un tren bala, que no tendría mucho sentido para nuestro país. Si tuviéramos a los ferrocarriles andando en un ciento por ciento, ahí quizás se podría hablar de un tren bala, como los españoles han hecho en Madrid-Sevilla-Barcelona.

Hay provincias como Buenos Aires, Chaco, Río Negro y ahora Entre Ríos que sostienen emprendimientos ferroviarios propios. ¿Cómo evalúa estas iniciativas?

Todos estos trenes provinciales cumplen un servicio. Están uniendo localidades que de otra manera quedarían aisladas. Por ejemplo, el servicio de Sefecha llega a Los Amores, en el norte de Santa Fe, una localidad que de otro modo no tendría comunicación. Pero son proyectos muy pequeños, para solucionar un problema en una región. La única manera sería que haya un plan único ferroviario, que tuviéramos Ferrocarriles Argentinos otra vez o un sistema parecido a la red Amtrac en Estados Unidos. Estos son parches. No se puede hablar de estos emprendimientos como que los ferrocarriles estuvieran mejorando. Son trenes locales y nada más.

¿Comparte la política de subsidios?

Por lo menos, con esos subsidios se hubiera construido algo, pero no se ha hecho nada o casi nada. Me parece que no hay interés. Una de dos, o porque hay competencia de camiones y ómnibus o simplemente porque no hay suficiente dinero y prefieren usarlo como reservas. Eso también es posible, pero el hecho es que no se ha hecho nada ni parece que se vaya a hacer en lo inmediato.

Aquí se destruyó el sistema ferroviario, a contramano de lo que sucede en las naciones desarrolladas…

(Carlos) Menem hablaba del Primer Mundo –y lo menciono porque fue él quien destrozó el sistema ferroviario argentino-, pero en todos los países de Europa lo que se usa como transporte es el ferrocarril. Por ejemplo, si una persona quisiera viajar de París a Bruselas lo puede hacer por ferrocarril o por avión. No hay un servicio de ómnibus. Eso ocurre en todos los países europeos desarrollados, incluso en los de Europa del Este. En Estados Unidos también lo han redescubierto, aunque no han puesto trenes balas o los de alta prestación como los que hay en Francia. En todo el mundo desarrollado al ferrocarril se le da mucha importancia. Ni que hablar de Japón. Lo mismo puede decirse de China e India, que tienen sistemas ferroviarios muy desarrollados. Acá no solamente nosotros, sino también Brasil y México estamos yendo a contramano.

En 1984, si no me equivoco, cuando asumió el gobierno constitucional en Uruguay, suprimió todo el sistema ferroviario incluyendo los servicios de carga. En un año descubrieron que era más caro el mantenimiento de las rutas que lo que se gastaba en el sistema ferroviario, lo cual contradice la creencia que el ferrocarril da pérdida. Un argumento sin sentido, porque con ese criterio también da pérdida los hospitales públicos. La cuestión es que, en Uruguay, volvieron a circular los trenes de carga nuevamente.

¿Qué ventajas tiene el tren con respecto al transporte automotor de pasajeros y cargas?

Primero, es mucho menos contaminante, es mucho más seguro y da mucho menos pérdida. Si al ferrocarril se lo midiera de la rueda hacia arriba, al igual que se mide la ganancia de un ómnibus, el ferrocarril da más ganancia. Además, es mucho más cómodo para el usuario y puede ir mucho más rápido, porque un ómnibus no puede ir a mucho más de 90 o 100. Un tren de alta prestación, como el que teníamos antes de que el ferrocarril desapareciera, puede ir a 130 por hora y se podría llegar mucho más rápido a Córdoba o Tucumán con el mismo precio.

Cuéntenos de qué trata su sitio de Internet.

Se llama El ferrocarril en internet. La dirección es ferroarril.tripod.com. Nació como un hobbie en enero de 1999. Empecé con unas sesenta fotos, entre algunas mías y otras que me prestaron algunos amigos. Actualmente el sitio tiene más de 3.300 fotos y eso se logró con el aporte de gente a la que, en su mayoría, no conozco personalmente. Hasta el año pasado o el anteaño recibía muchísimas colaboraciones. Ahora se frenó un poco. La idea principal era publicar fotografías, sobre todo de estaciones, aunque también tengo de locomotoras y trenes. He agregado algunas cosas más, como algunos videos en youtube, links de otros sitios, boletos Edmonton y fotocopias de algunas guías viejas, que son una reliquia. Espero que en el futuro la gente que vive fuera de la Ciudad de Buenos Aires pueda conocer un tren viéndolo realmente sin necesidad de tener que entrar a Internet.

¿Qué significa ser el hijo de Gregorio Klimovsky?

Siempre ha sido un orgullo ser el hijo de Gregorio Klimovsky, una persona que se dedicó siempre al estudio, la ciencia y la investigación. El legado que tengo es el interés por estudiar y aprender cosas nuevas. Yo heredé de él la pasión por los ferrocarriles. El era entusiasta ya de adolescente por el tema ferroviario y de ahí me vino a mí la vocación.

Autor: José Yapor