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La locomotora del oeste

“Cuando los pueblos están en las calles, conseguimos ganar las luchas”

Mercedes Meronio, integrante de Madres de Plaza de Mayo, reivindicó “los proyectos que tenían nuestros hijos” y denunció que continúan en funciones “más de 400 jueces de la época de la dictadura”.

Mercedes Meronio, integrante de Madres de Plaza de Mayo, destacó que la Asociación está trabajando “en todos los proyectos que tenían nuestros hijos. Dejamos a los abogados que hagan los juicios, porque hay que poner presos a los asesinos, pero seguimos todo lo que nuestros hijos querían hacer. Creemos que es la mejor forma de homenajearlos y se puede, porque si ellos murieron por esto, pues nosotros vamos a conseguir que la gente tenga casa, que los chicos vayan a la escuela, que no tengan hambre”, subrayó.
Mercedes dialogó con La locomotora al término de una de las habituales rondas de los jueves. Apuntó contra “los que piden mano dura” y, en tal sentido, opinó que “lo que hace falta es comida, porque cuando hay comida no se necesita mano dura. Se necesita darles de comer a los padres para que puedan estar con sus hijos. Así que las Madres estamos en una lucha que no vamos a terminar. Mientras haya una Madre vamos a seguir, porque la lucha nunca se termina y siempre hay algo por qué luchar”, agregó.
“Nosotras tenemos los nombres de más de 400 jueces de la época de la dictadura y los tenemos a todos –advirtió-. Esos jueces eran cómplices y eran los que estaban de acuerdo con ellos. Hoy todavía, para salvarse, ellos hacen eso. Nosotras, como dijo Hebe (de Bonafini) el otro día, vamos a perseguir a sus mujeres en la peluquería y a los hijos en las escuelas y a decirles que son hijos de asesinos. Entonces, así van a saber lo que cuesta y lo que vale. Nosotras tenemos fuerza, coraje y ganas de hacerlo”, aseguró.
“Es muy difícil sacar a un juez, querido –reconoció Mercedes-. Vos viste que los jueces están aferrados a los sillones; están amartillados y es muy difícil sacarlos. Entre bueyes no hay cornadas, digamos. Hay que hacer juicios y hay que hacer cosas, pero si los pueblos queremos… No podemos estar metidos en casa o en el café o haciendo la revolución sentados tomando un cafecito. Los pueblos tienen que estar en la calle. Cuando los pueblos están en las calles, conseguimos ganar las luchas”, enfatizó.
Finalmente, Mercedes Meronio expresó su optimismo por el nuevo tiempo que vive América latina: “Tenemos a un Chávez, a un Evo, a un Correa, a un Lula –que dijo cosas muy importantes- y acá tenemos al kirchnerismo. Hoy, por suerte la Presidenta va a visitar Cuba –es la primera Presidente que va a visitar Cuba- y eso es muy importante. Cuando dicen que en Cuba no hay derechos humanos, ellos demuestran que sí. Los cubanos no mandan armas; mandan médicos y todas esas cosas que son tan importantes para el pueblo”, recalcó.

¡Feliz Día del Trabajador!

En este 1º de Mayo, los que hacemos La locomotora del oeste saludamos a todos los hombres y mujeres que, con su esfuerzo diario, construyen la grandeza de las naciones.

"En la Nueva Argentina, el trabajo es un derecho, que crea la dignidad del hombre, y es un deber porque es justo que cada uno produzca por lo menos lo que consume".

"No existe para el peronismo más que una sola clase de hombres: los que trabajan".

(Juan Domingo Perón)


"Lo más importante es que cada argentino tenga trabajo". (Néstor Kirchner)


"Hemos generado buen trabajo, trabajo decente". (Cristina Fernández de Kirchner)




De pura cepa

Norma Huespe (“Teté”) contó la historia de su familia que, procedente del Líbano, se estableció en ciudades de las provincias de Córdoba y Santiago del Estero. Recordó su llegada a Chivilcoy, cuando corrían los primeros años de la década del ’70.

Las provincias del norte fueron el principal destino de los inmigrantes libaneses y sirios, que llegaron al país entre fines del Siglo XIX y principios del XX.
Los estudiosos explican que aquellos contingentes buscaron afincarse en un medio que les proporcionara un clima, un paisaje y condiciones de vida similares a las de sus países de origen.
Las familias Huespe, Ganame, Kuram y Jozami escribieron sus ricas historias en ciudades de las provincias de Santiago del Estero y Córdoba. Esa tradición llegó a Chivilcoy a principios de la década del ’70, cuando Norma Estela Huespe –por entonces una joven odontóloga, recién egresada de la universidad- decidió establecerse en nuestra ciudad junto a su esposo, Andrés José Bosio.
Su padre, Mauricio, fue hijo de José Huespe y Suraya Ganame, provenientes de la ciudad libanesa de Duma. Su madre, María Elena Kuram, tuvo como padres a Abud Kuram y Raquel Jozami.
La relación entre las ramas materna y paterna comenzó a gestarse en el barco que los trajo desde Medio Oriente. Y, en el norte argentino, se consolidaría definitivamente con el paso del tiempo.
“Mi abuelo paterno vino a trabajar a Córdoba, creo que con los hermanos de mi abuela. En su primer viaje viene con una primera esposa. Mi abuela materna había perdido a sus padres, y sus hermanos arreglan el casamiento con mi abuelo. El tendría 17 o 18 años y mi abuela, 13 o 14 más o menos. Se casan y no se concreta el matrimonio. El se viene a vivir a la Argentina, a un pueblito de Santiago del Estero que se llama Beltrán, cerca de La Banda. Se instala y, después de un tiempo, la manda a buscar a mi abuela”, relata Norma, a quien familiares, amigos y vecinos apodan “Teté”.
La historia continúa: “En el barco que venía mi abuela, también venía mi abuelo paterno con su primera mujer. Se enferma la mujer de mi abuelo en el barco, suponemos que de tristeza. Mi abuela y la mujer de mi abuelo se hacen amigas y ella la cuida. Cuando llegan a la Argentina, mi abuelo Huespe se va a vivir a Córdoba y mi abuela Jozami va a encontrarse con su marido en Beltrán. Ella pensaba que venía a un lugar muy lindo. Contaba que había bajado en París para comprarse ropa, capelinas y túnicas de seda y resulta que llegó al monte santiagueño, donde la vida era bastante dura. Aprendió el quichua antes que el castellano”, cuenta.

En tren a Beltrán

Al igual que muchos otros que bajaban de los barcos, estuvieron parando dos días en el Hotel de los Inmigrantes de Buenos Aires, convertido en museo en 1995. Después, a su abuela la subieron a un tren y partió rumbo a Beltrán.
“Llegó llena de tierra y ahí se encontró con mi abuelo. Vivieron en Beltrán hasta los años ’30, cuando se fundieron. Tuvieron catorce hijos, de los cuales quedaron vivos siete. Algunos murieron al nacer y una nenita murió en un estanque. Ahí fue donde mi abuelo decayó y, en el año ’30, con la crisis, fundieron el molino y fueron a Sumampa, un pueblo en el deslinde con Córdoba”, continúa.
“Ahí armaron un aserradero. Mi abuela Raquel puso un almacén de ramos generales”, apunta Sonia Elisa Huespe, quien había llegado desde su Córdoba natal y se encontraba por unos días de visita en la casa de su hermana Norma.
“Sí, era una busca vida tremenda mi abuela –recuerda Norma-. Mi abuelo paterno llega a Córdoba y abre un negocio de tela. Se muere su primera mujer, pasa un tiempo y vuelve al Líbano a buscar a su nueva esposa. Mi abuela Ganame recién salía del colegio. Estaba como interna en un colegio francés, allá en El Líbano. Se casaron, se vinieron y se instalaron en Córdoba. Ahí tuvieron ocho hijos, de los cuales vivieron seis. Mi abuelo también se funde en el año ’30. En ese momento estaban estudiando los dos hijos mayores: mi tío estudiaba medicina y mi papá odontología. Les siguen pagando la carrera a ellos y a los dos más chicos los sacan de la escuela. Uno de mis tíos hizo fortuna después”, comenta.
Sonia destaca que, luego del traspié económico, su abuelo “volvió a vender con la valijita, casa por casa, las telas que le habían quedado. Hasta que cobraron una herencia y se levantaron nuevamente. Puso su negocio en la calle Corrientes –en la capital cordobesa-, José Huespe e Hijos, y ahí sí entraron a trabajar Emilio y Antonio, que eran los dos más chicos”, agrega.

Llegada a Chivilcoy

“Teté” explica cuáles fueron las circunstancias que la acercaron a Chivilcoy: “Yo ni sabía que existía Chivilcoy y él (por Andrés, también nacido en Córdoba) me decía que era un pueblo lindo, pujante. Haciendo una evaluación, en ese momento había doce odontólogos y decidimos venirnos acá seis meses antes de casarnos. Me gustó y ahí tomamos la decisión de casarnos. Pasamos un montón de peripecias, porque no conseguíamos casa para alquilar. Estuvimos seis meses buscando y nos casamos sin casa. Nos vinimos a vivir al hotel Residencial Oeste, que era uno de los pocos que había. Empezamos a buscar casa para comprar y terminamos comprando ésta, que era una casa vieja. Era en el año ’72. Vivimos cinco años, después la volteamos e hicimos una nueva”, señala Norma, refiriéndose a la vivienda ubicada frente a la Plaza Belgrano.
El matrimonio tiene un hijo, Juan Pablo, de 28 años.
“Cocino muchísima comida árabe”, resalta “Teté” y afirma que “les encanta a todos. Mis amigos se desesperan por el keppe naye (sin cocción)”. En el listado de otras comidas que prepara, figuran el hummus, puré de garbanzos, puré de berenjenas, niños envueltos de hojas de parra y repollos, burgol, sfija (empanadas tradicionales), sambuses (empanaditas dulces, fritas y bañadas en almíbar), mamul, baklawa y batenyen (arroz con berenjena).
Autor: José Yapor

El ocaso de los cletos (con minúsculas)

Días atrás, el vicepresidente opositor, Julio César Cleto Cobos, anunció que no competirá en las elecciones primarias convocadas para el domingo 14 de agosto. Este hecho marca la estrepitosa caída del hombre que en una madrugada de julio de 2008, con su voto “no positivo”, impidió que se transformara en ley el proyecto de retenciones móviles.
Mientras desde la vereda kirchnerista por esos días lo calificábamos de traidor, los medios hegemónicos le dedicaban generosos espacios, las encuestas hablaban de un supuesto pico de popularidad y todo el arco opositor celebraba aquella decisión que ningún gobernante quisiera sufrir en carne propia. En su homenaje, la siempre lista Sociedad Rural Argentina bautizó “Cleto” al primer reproductor que ingresó a la expo de Palermo y algún “creativo” tuvo la idea de reemplazar las dos “o” del apellido por figuras con forma de huevos (los disparates estaban a la orden del día).
Desde ese momento, el mendocino pretendió marcarle la agenda al Ejecutivo y en cuanta oportunidad tuvo volvió a salirse con las suyas, como en aquel otro desempate a favor del 82% móvil, que irresponsablemente buscaba desfinanciar al sistema jubilatorio.
En nuestros dos primeros ciclos radiales, nos ocupamos de evaluar sus reiteradas conductas y en una ocasión citamos un fragmento de “Conducción política”, la magistral obra del general Juan Domingo Perón, que a Cobos le calza justo.

Decía Perón sobre los “cletos” de la política que en todo tiempo y lugar existen:

“Normalmente existen dos clases de dirigentes: los que trabajan para el movimiento y los que pretenden hacerlo ‘pro domo sua’. Los primeros son los que triunfan. Los que sólo van tras ventajas personales, pueden obtenerlas en forma circunstancial pero, a la larga, sucumben víctimas de su propio mal procedimiento, porque la gente sabe discernir entre los que simulan y los que realmente valen, y la política es un juego ‘a la larga’. En los tiempos que vivimos, la mejor política es la honestidad. El dirigente vale por la honestidad de sus procedimientos. Los que proceden bien, a la larga tienen el premio de su honestidad. Aunque la política es un ‘juego de vivos’, en el que suele ganar el que durante mayor tiempo pueda pasar por tonto, en caso alguno es a base de trampas. El político fullero suele tener el mismo fin de todo jugador fullero: termina siempre en Villa Devoto. La política no es un juego con ventaja; es un juego entre caballeros, en el que se gana porque se juega mejor y no porque se tiene la perversa habilidad de hacer mejor una trampa”. (de “Manual de Conducción Política” – CS Ediciones – Pág. 371).

El comienzo, desarrollo y desenlace de la historia referida hablan de la vigencia del pensamiento y la obra del fundador del justicialismo. Siempre es bueno recordarlo por si algunos desprevenidos no han tomado nota. Si no… ¿pregúntenle a Cleto?

Autor: José Yapor

La Sección Segunda

Me he preguntado muchas veces si nosotros tuviéramos que fundar un pueblo: ¿lo fundaríamos en un lugar donde a cinco cuadras del centro hubiese una cañada inundadle? Definitivamente no. Hay muy pocos pueblos que dentro de la planta urbana tienen una corriente de agua, con inundaciones periódicas. Entonces, en esto tenemos que hacerle algún reproche a los fundadores. Si bien en alguna medida parece que fue accidental, porque no se ponían de acuerdo aquel 22 de Octubre de 1854 sobre el lugar y, entonces, se hacía tarde. Esa impaciencia llevó a Valentín Fernández Coria a clavar la pala simbólica en un lugar no adecuado para el centro de un poblado.
Había razones para fundarlo en este lugar. No era este un lugar desierto; no era campo limpio. Había mucha población que se había ido asentando de manera caótica. Es decir, buscando fundamentalmente las fuentes de agua para el abrevadero de las haciendas. La cercanía de cañadas y riachos era fundamental. Además, en esta zona confluían caminos y rastrilladas muy antiguos. Tenemos que tomar en consideración que el doblamiento indígena de esta zona data de aproximadamente 10.000 años antes de la llegada de Colón. O sea que hoy estamos hablando de 10.500 años. Ya estaban trazados los caminos y esas rastrilladas, especialmente la de los chilenos –que partiendo de Luján se extendía hasta Chile- pasaba donde hoy está la Ruta 5 y tenía también derivaciones que se fueron trazando con mayor frecuencia a partir de 1604, cuando pasa Hernandarias. Después, las expediciones de Manuel Pinazo, cuando iban a las salinas grandes a buscar sal para la industria del saladero en Buenos Aires.
Por la actual avenida Suárez llegaban las carretas y diligencias. La parada era una especie de estación de diligencias y estaba donde hoy están las Aguas Corrientes. Hay un mapa de Julio Suffert de 1880, donde está la playa con algunas construcciones para equipajes o quizás alojar momentáneamente a la gente.
De todas maneras, han pasado los años; los pequeños riachos y cañadas que estaban alrededor de la ciudad se fueron secando, naturalmente y, además, por el dragado que se fue haciendo en forma permanente. La cañada de Montenegro, que hoy es la Diagonal Evita entubada, dejó de constituirse en un peligro para esta zona.
Me refiero justamente a la zona de la Sección Segunda porque hay un club de los más antiguos de Chivilcoy. Se llamó originariamente All Boys (Todos Jóvenes) y se transformó luego en el Club Argentino.
Una sección que, en aquel tiempo, en la década de 1930 y mucho más en el Siglo XIX, era inundadle. En 1860, don Manuel Villarino designa con el nombre de Plaza Florencio Varela a la que estaba precariamente trazada en esta sección. Por aquellas razones –terrenos bajos e inundables-, su valor de venta era el más bajo del pueblo.
Fue habitada por la gente más pobre, conservando aspecto humilde, hasta casi el Siglo XXI. Como ejemplo, podemos citar el rancho de don Alejandro Amaya, gallinero o mercachifle de profesión, ubicado en la esquina de Lamadrid y Suipacha (hoy Club Argentino), el que conservaría su vetusta y pintoresca fisonomía criolla hasta la década de 1940.

Autor: Juan A. Larrea

La rica experiencia y los ricos sabores de La Argentina

Beatriz Jacob y Magali Torres contaron la historia y hablaron del presente y futuro de la cooperativa gastronómica del barrio de Balvanera


Todos los días, después de las 12, el local de la calle Azcuénaga se puebla de clientes que optan por una alternativa saludable y, a la vez, económica para el almuerzo.
La propuesta de la Cooperativa de Trabajo La Argentina incluye panificados, sándwiches, minutas, comidas rápidas, tortas y postres, elaborados con productos frescos y de buena calidad, sumados a la dedicación constante de su gente.
Las empresas recuperadas tienen historias comunes, pero a su vez cada una de ellas tiene sus propias particularidades y es eso lo que las transforma en experiencias apasionantes, donde conviven el espíritu de lucha, la actitud de resistencia ante la adversidad y esas ganas de seguir poniendo el cuerpo para que todo siga adelante, a pesar de los obstáculos que aparecen en el camino.
Primero Beatriz Jacob, tesorera, y luego su presidenta, Magali Torres, contaron a “La locomotora” de qué manera se fueron dando los hechos que condujeron a la gestión por parte de los propios trabajadores.

¿Cuáles fueron los hechos que marcaron el nacimiento de la cooperativa?

Beatriz: Nosotros comenzamos en el año 2003. Quedamos seis compañeros solos. Los dueños la abandonaron y entonces, por decisión de los seis, se resolvió conformar una cooperativa. Hicimos todos los trámites ante el Inaes y la Municipalidad, en el año 2004, nos dio la expropiación. Desde el 2004 la fuimos levantando de a poco y llegamos al año 2009 con veintidós integrantes. Acá no hay personal contratado; todos somos integrantes de la cooperativa y estos es prácticamente una familia, porque están los hijos de uno y los nietros del otro. Trabajamos en familia.

¿Cómo era la situación cuando se hicieron cargo?

Beatriz: Cuando lo tomamos no había gas, agua, luz ni teléfono. Nada. Estaban cortados todos los servicios. No había materia prima porque el anterior dueño había dejado esto vacío. Eramos tres varones y tres mujeres. Los varones se quedaban acá y las mujeres éramos las únicas que íbamos a nuestros domicilios. Empezamos con una mano atrás y otra adelante comprando un poquito de harina, con lo que teníamos, y con eso se empezó a elaborar pan y facturas. En Disco vendían dos paquetes de harina por el precio de uno y era por persona. Los vecinos y nosotros íbamos varias veces para poder juntar harina y hacer la materia prima. Los vecinos colaboraron ayudándonos y comprándonos mercadería. Así la fuimos levantando. Hoy no digo que es un monstruo, pero está evolucionando cada día más.
El comerciante mayorista nos traía mercadería si teníamos la plata. Si no, nada, porque el anterior dueño le había dejado deudas. Entonces, teníamos que juntar pesito a pesito y comprábamos la harina, la margarina y la grasa con la plata en la mano hasta que nos fueron conociendo. Acá se compra al contado.
Magalí: Trabajábamos con tubos de gas, que en ese tiempo costaban cien pesos, y nos duraban un día o un día y medio. Los hornos son grandísimos y se consumían rápido. Había días que trabajábamos solamente para el gas, hasta que pudimos poner el gas natural.

¿Cómo anda hoy la cooperativa?

Beatriz: Desde que se puso el rubro comidas, por idea de un integrante de la cooperativa que conoce el ramo, esto ha evolucionado muchísimo. Dentro de un rato, usted verá gente hasta en la calle. ¿Por qué? Porque los precios son accesibles, la comida se elabora todos los días y a las dos y media o tres de la tarde prácticamente no queda nada. Al otro día se vuelven a elaborar las ensaladas, las milanesas y todas las otras comidas.

¿Cuánto hace que trabaja acá?

Beatriz: Estoy desde el año ’90. Cuando ingresé éramos setenta y dos empleados en los cuatro turnos, porque acá se trabajaba las veinticuatro horas del día. Se trabajaba a full. Pero el dueño se enfermó y dejó a cargo al hijo y esto fue cayendo y cayendo, hasta que llegó el 2003 y me dijo: ‘Bueno, Beatriz, cierre’. La gente se fue yendo porque no se le pagaba. A nosotros nos debían un año y pico de sueldos. A mí me debían diez años de aportes jubilatorios, que nunca los habían hecho. Sólo seis decidimos quedarnos, porque si nos íbamos, ¿dónde íbamos a ir? Cerrábamos acá y perdíamos todo. Empezamos llevándonos tres pesos por día nada más que para viajar, para ir y venir. Así, comiendo una vez por día lo que cocinábamos acá, empezamos a trabajar. Se amasaba, se limpiaba, se hacía todo entre los seis.

¿Tienen proyectos para seguir creciendo?

Beatriz: Pusimos una barra y dentro de algunos días vamos a poner mesas, vamos a hacer una confitería, tanto como para ir cambiando e ir buscando nuevos caminos para que esto se mantenga. Esto tiene cincuenta metros de fondo y dos pisos. Es muy grande y hay mucho lugar desperdiciado, pero de a poco lo vamos a ir cubriendo para que vaya generando más fuentes de trabajo.
Magalí: Tenemos muchos proyectos para el año que viene y pensamos que se van a dar. Tenemos muchas esperanzas, mucha fe para seguir trabajando. Podemos llegar a ser cuarenta personas, porque esto da para eso.

¿Con qué espíritu enfrentan el año que se avecina (2010)?

Beatriz: Con muchas esperanzas de que en el año 2010 seamos treinta o cuarenta y esto sea más grande de lo que es.

¿Qué significa para vos esta posibilidad de estar al frente de una cooperativa de trabajo?

Magalí: Es una experiencia muy linda la que tenemos. Es mucha la responsabilidad de estar al frente de un negocio como este, porque son muchas familias que dependemos de esto. Lo tomo como algo propio que tengo que hacer, así me toque quedarme todo el día en la panadería. Lo tomo como una responsabilidad única que tengo, porque sé que mis compañeros dependen de mi esfuerzo y trato de hacerlo lo mejor posible. La verdad que me gusta; estoy muy feliz de estar con ellos, de saber que soy un pilar para ellos, porque todos se apoyan en mí.

¿Pertenecen a algún movimiento de empresas recuperadas?

Magalí: Cuando comenzamos nos apoyó mucho el Movimiento de Empresas Recuperadas, pero después se abrió. En ese momento estaba el doctor (Diego) Kravetz, que hoy es legislador. Era el abogado de la cooperativa. Después que se desarmó el movimiento seguimos solitos caminando. En su momento fue una gran ayuda para nosotros, pero después el doctor se dedicó a lo suyo y nosotros seguimos solitos. Igual siempre estamos en contacto. Cuando tenemos un problema, lo llamamos al doctor Kravetz y tratamos de solucionarlo.

¿Reciben apoyo estatal?

Magalí: Del Ministerio de Trabajo nos están dando un subsidio que cobramos mensualmente. Ahora tenemos proyectados otros subsidios que da el Estado. Otra cosa no recibimos. Todo es a base de trabajo. Nosotros estamos siempre al pie del cañón y vamos a seguir estando, porque tenemos muchos proyectos con la panadería.
Autor: José Yapor

Sentimiento: una mutual que resiste al desalojo

La Mutual Sentimiento, institución con sede en la Estación Federico Lacroze, corre riesgo de quedarse sin la posesión del edificio que ocupa desde hace una década. Cristian Greco, integrante del consejo directivo, destacó que brinda “trabajo directo e indirecto a 400 familias” y reclamó una urgente solución a las autoridades nacionales

¿Qué es la Mutual Sentimiento?

Es una mutual con más de 10 mil socios y tiene sedes en el exterior montadas por gente que ha estado exiliada durante la dictadura. Cuando se privatizaron y desactivaron los ferrocarriles, en los ’90, este edificio quedó abandonado y así estuvo durante 10 años, hasta que el Onabe lo cedió a la Asociación Mutual Sentimiento. Desde ahí hasta ahora acá funciona una farmacia, un galpón de productos sin agrotóxicos, una radio, un canal de televisión que se está lanzando (Faro TV) y se podrá ver por internet, un centro de salud mental, el último trueque que queda dando vueltas en la ciudad, se hacen peñas folclóricas todos los domingos y funcionan talleres de telar y producción de velas. En el sexto piso se dan clases de trapecio, de clown y distintas expresiones artísticas. Es un edificio con mucha vida en el barrio y mucha inserción en lo que es el territorio de la Capital.

¿Cómo surgió el proyecto de formar una mutual?

La Mutual Sentimiento se funda en el año ’99 por un grupo de ex presos políticos de la dictadura que, insertándose en la vida civil y sin abandonar las reivindicaciones de ’70, deciden formar una asociación civil que pudiera brindar salud, educación y otras banderas que ellos reivindicaban. Luego de la experiencia de los ’70 decidieron continuar la lucha política desde las Ong que construyen civilidad todos los días.

¿Qué posición tienen frente al proyecto kirchnerista?

Este es un espacio muy plural, con una gran diversidad de componentes. Hay algunos que creemos que este es un proceso que hay que sostener y otros creen que es una etapa agotada y en el 2011 se verá quién es el que viene. Ninguno de los socios de esta mutual cree que este gobierno se tiene que ir un día antes del término de su mandato.

¿Existe un reposicionamiento de la derecha?

Hay un posicionamiento de la derecha que es preocupante, incluso dentro del mismo gobierno. Vos fijate que ahora estamos en un conflicto por este edificio, donde una parte del gobierno es parte de este conflicto. Ellos han incumplido una y mil veces los marcos de negociación que teníamos para sostener el edificio. Estamos sin el contrato que veníamos sosteniendo gobierno tras gobierno, desde hace 10 años, y ahora estamos peleando para que nos firmen el contrato.

¿Cómo se originó este conflicto?

Cuando en el 2008 desaparece el Onabe, en el 2009 aparece una empresa que se llama Adif Sociedad del Estado, que viene a administrar algunos bienes que vienen del Onabe. Este edificio pasó a esa Administración, que es Juan Pablo Schiavi, que es …… Zamora, que es gente de La Fraternidad. Vinieron a reclamar un edificio que ellos entregaron, porque La Fraternidad es uno de los gremios que vaciaron y entregaron el ferrocarril durantes los ’90, gracias a lo cual se pudo privatizar y de más de 40 mil kilómetros de vías pasamos a 10 mil.

Semanas atrás manifestaron desnudos y la policía los reprimió…

Una locura de parte de la Policía, porque eran desnudos artísticos. La consigna era “ya que nos quieren dejar en bolas, nos ponemos en bolas nosotros”. Fue desmedida la represión que hubo, 40 compañeros detenidos… Una locura bajo cualquier punto de vista, porque no estábamos cortando calles, no estábamos ensuciando monumentos, no estábamos haciendo nada más que expresar nuestra necesidad de mantener nuestra fuente de trabajo a partir de lo que el edificio genera.

¿Han involucrado a otras áreas del Estado en esta discusión?

Hemos ido a hablar con todos. Al Inaes, que estuvo intercediendo, le han desconocido su rol de Secretaría de Estado. El Ministerio de Desarrollo Social también intercedió. Pero este señor, Juan Pablo Schiavi, se negó una y otra vez a recibir al presidente del Inaes, que tiene rango de secretario de Estado. Cuando vos preguntabas recién qué lectura hacemos del gobierno, decimos que no es claro, porque entre ellos mismos se ningunean, se desconocen y estas son las consecuencias. Hoy 400 familias que tienen trabajo directo e indirecto en este edificio corren riesgo de quedarse sin su fuente de trabajo por una decisión arbitraria que sólo persigue fines económicos, porque para lo único que quieren este edificio es para hacer negocios, no para otra cosa.

¿Aceptarían trasladarse a otro lugar como parte de una negociación?

Estamos desde hace diez años en este barrio y somos plenamente reconocidos por todas las entidades del barrio. El barrio en sí tiene un ida y vuelta con la Mutual Sentimiento, y no nos serviría otro lugar ni el galpón ni la farmacia. Esto es así.

Entrevista: José Yapor



24 de Marzo: Memoria, Verdad y Justicia

A 35 años del horror, renovamos nuestro compromiso con los ideales de un país justo, libre y soberano, saludamos los juicios a los responsables del terrorismo de Estado y convocamos a participar de los distintos actos previstos para el jueves 24, Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia.

La Carta Abierta a la Junta Militar, que escribiera el gran Rodolfo Walsh, es uno de los documentos que describe con mayor crudeza el escenario de aquellos años oscuros y dan por tierra con la reaccionaria "teoría de los dos demonios" -sostenida a coro por los medios hegemónicos, los grupos económicos, la jerarquía eclesiástica y la oposición del fenecido Grupo A-, que a esta altura de la historia implica lisa y llanamente una reivindicación de aquel proyecto de entrega y terror.

El 24/3/77, escribía Rodolfo a los comandantes:

1. La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años.
El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades.
El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva, y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tarde. En esa perspectiva lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron.
Ilegítimo en su origen, el gobierno que ustedes ejercen pudo legitimarse en los hechos recuperando el programa en que coincidieron en las elecciones de 1973 el ochenta por ciento de los argentinos y que sigue en pie como expresión objetiva de la voluntad del pueblo, único significado posible de ese "ser nacional" que ustedes invocan tan a menudo.
Invirtiendo ese camino han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivas, explotan al pueblo y disgregan la Nación. Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina.
2. Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror.
Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional. El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio.
Más de siete mil recursos de hábeas corpus han sido contestados negativamente este último año. En otros miles de casos de desaparición el recurso ni siquiera se ha presentado porque se conoce de antemano su inutilidad o porque no se encuentra abogado que ose presentarlo después que los cincuenta o sesenta que lo hacían fueron a su turno secuestrados.
De este modo han despojado ustedes a la tortura de su límite en el tiempo. Como el detenido no existe, no hay posibilidad de presentarlo al juez en diez días según manda una ley que fue respetada aún en las cumbres represivas de anteriores dictaduras.
La falta de límite en el tiempo ha sido complementada con la falta de límite en los métodos, retrocediendo a épocas en que se operó directamente sobre las articulaciones y las vísceras de las víctimas, ahora con auxiliares quirúrgicos y farmacológicos de que no dispusieron los antiguos verdugos. El potro, el torno, el despellejamiento en vida, la sierra de los inquisidores medievales reaparecen en los testimonios junto con la picana y el "submarino", el soplete de las actualizaciones contemporáneas.
Mediante sucesivas concesiones al supuesto de que el fin de exterminar a la guerrilla justifica todos los medios que usan, han llegado ustedes a la tortura absoluta, intemporal, metafísica en la medida que el fin original de obtener información se extravía en las mentes perturbadas que la administran para ceder al impulso de machacar la sustancia humana hasta quebrarla y hacerle perder la dignidad que perdió el verdugo, que ustedes mismos han perdido.
3. La negativa de esa Junta a publicar los nombres de los prisioneros es asimismo la cobertura de una sistemática ejecución de rehenes en lugares descampados y horas de la madrugada con el pretexto de fraguados combates e imaginarias tentativas de fuga.
Extremistas que panfletean el campo, pintan acequias o se amontonan de a diez en vehículos que se incendian son los estereotipos de un libreto que no está hecho para ser creído sino para burlar la reacción internacional ante ejecuciones en regla mientras en lo interno se subraya el carácter de represalias desatadas en los mismos lugares y en fecha inmediata a las acciones guerrilleras.
Setenta fusilados tras la bomba en Seguridad Federal, 55 en respuesta a la voladura del Departamento de Policía de La Plata, 30 por el atentado en el Ministerio de Defensa, 40 en la Masacre del Año Nuevo que siguió a la muerte del coronel Castellanos, 19 tras la explosión que destruyó la comisaría de Ciudadela forman parte de 1.200 ejecuciones en 300 supuestos combates donde el oponente no tuvo heridos y las fuerzas a su mando no tuvieron muertos.
Depositarios de una culpa colectiva abolida en las normas civilizadas de justicia, incapaces de influir en la política que dictan los hechos por los cuales son represaliados, muchos de esos rehenes son delegados sindicales, intelectuales, familiares de guerrilleros, opositores no armados, simples sospechosos a los que se mata para equilibrar la balanza de las bajas según la doctrina extranjera de "cuenta-cadáveres" que usaron los SS en los países ocupados y los invasores en Vietnam.
El remate de guerrilleros heridos o capturados en combates reales es, asimismo, una evidencia que surge de los comunicados militares que en un año atribuyeron a la guerrilla 600 muertos y sólo 10 ó 15 heridos, proporción desconocida en los más encarnizados conflictos. Esta impresión es confirmada por un muestreo periodístico de circulación clandestina que revela que entre el 18 de diciembre de 1976 y el 3 de febrero de 1977, en 40 acciones reales, las fuerzas legales tuvieron 23 muertos y 40 heridos, y la guerrilla 63 muertos.
Más de cien procesados han sido igualmente abatidos en tentativas de fuga cuyo relato oficial tampoco está destinado a que alguien lo crea sino a prevenir a la guerrilla y los partidos de que aún los presos reconocidos son la reserva estratégica de las represalias de que disponen los Comandantes de Cuerpo según la marcha de los combates, la conveniencia didáctica o el humor del momento.
Así ha ganado sus laureles el general Benjamín Menéndez, jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, antes del 24 de marzo con el asesinato de Marcos Osatinsky, detenido en Córdoba, después con la muerte de Hugo Vaca Narvaja y otros cincuenta prisioneros en variadas aplicaciones de la ley de fuga ejecutadas sin piedad y narradas sin pudor.
El asesinato de Dardo Cabo, detenido en abril de 1975, fusilado el 6 de enero de 1977 con otros siete prisioneros en jurisdicción del Primer Cuerpo de Ejército que manda el general Suárez Masson, revela que estos episodios no son desbordes de algunos centuriones alucinados sino la política misma que ustedes planifican en sus estados mayores, discuten en sus reuniones de gabinete, imponen como comandantes en jefe de las 3 Armas y aprueban como miembros de la Junta de Gobierno.
4. Entre mil quinientas y tres mil personas han sido masacradas en secreto después que ustedes prohibieron informar sobre hallazgos de cadáveres que en algunos casos han trascendido, sin embargo, por afectar a otros países, por su magnitud genocida o por el espanto provocado entre sus propias fuerzas.
Veinticinco cuerpos mutilados afloraron entre marzo y octubre de 1976 en las costas uruguayas, pequeña parte quizás del cargamento de torturados hasta la muerte en la Escuela de Mecánica de la Armada, fondeados en el Río de la Plata por buques de esa fuerza, incluyendo el chico de 15 años, Floreal Avellaneda, atado de pies y manos, "con lastimaduras en la región anal y fracturas visibles" según su autopsia.
Un verdadero cementerio lacustre descubrió en agosto de 1976 un vecino que buceaba en el Lago San Roque de Córdoba, acudió a la comisaría donde no le recibieron la denuncia y escribió a los diarios que no la publicaron.
Treinta y cuatro cadáveres en Buenos Aires entre el 3 y el 9 de abril de 1976, ocho en San Telmo el 4 de julio, diez en el Río Luján el 9 de octubre, sirven de marco a las masacres del 20 de agosto que apilaron 30 muertos a 15 kilómetros de Campo de Mayo y 17 en Lomas de Zamora.
En esos enunciados se agota la ficción de bandas de derecha, presuntas herederas de las 3 A de López Rega, capaces de atravesar la mayor guarnición del país en camiones militares, de alfombrar de muertos el Río de la Plata o de arrojar prisioneros al mar desde los transportes de la Primera Brigada Aérea, sin que se enteren el general Videla, el almirante Massera o el brigadier Agosti. Las 3 A son hoy las 3 Armas, y la Junta que ustedes presiden no es el fiel de la balanza entre "violencias de distintos signos" ni el árbitro justo entre "dos terrorismos", sino la fuente misma del terror que ha perdido el rumbo y sólo puede balbucear el discurso de la muerte.
La misma continuidad histórica liga el asesinato del general Carlos Prats, durante el anterior gobierno, con el secuestro y muerte del general Juan José Torres, Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz y decenas de asilados en quienes se ha querido asesinar la posibilidad de procesos democráticos en Chile, Bolivia y Uruguay.
La segura participación en esos crímenes del Departamento de Asuntos Extranjeros de la Policía Federal, conducido por oficiales becados de la CIA a través de la AID, como los comisarios Juan Gattei y Antonio Gettor, sometidos ellos mismos a la autoridad de Mr. Gardener Hathaway, Station Chief de la CIA en Argentina, es semillero de futuras revelaciones como las que hoy sacuden a la comunidad internacional que no han de agotarse siquiera cuando se esclarezcan el papel de esa agencia y de altos jefes del Ejército, encabezados por el general Menéndez, en la creación de la Logia Libertadores de América, que reemplazó a las 3 A hasta que su papel global fue asumido por esa Junta en nombre de las 3 Armas.
Este cuadro de exterminio no excluye siquiera el arreglo personal de cuentas como el asesinato del capitán Horacio Gándara, quien desde hace una década investigaba los negociados de altos jefes de la Marina, o del periodista de "Prensa Libre" Horacio Novillo apuñalado y calcinado, después que ese diario denunció las conexiones del ministro Martínez de Hoz con monopolios internacionales.
A la luz de estos episodios cobra su significado final la definición de la guerra pronunciada por uno de sus jefes: "La lucha que libramos no reconoce límites morales ni naturales, se realiza más allá del bien y del mal".
5. Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada.
En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40%, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30%, elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar, resucitando así formas de trabajo forzado que no persisten ni en los últimos reductos coloniales.
Congelando salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas de las bayonetas, aboliendo toda forma de reclamación colectiva, prohibiendo asambleas y comisiones internas, alargando horarios, elevando la desocupación al récord del 9% prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos, han retrotraído las relaciones de producción a los comienzos de la era industrial, y cuando los trabajadores han querido protestar los han calificado de subversivos, secuestrando cuerpos enteros de delegados que en algunos casos aparecieron muertos y en otros no aparecieron.
Los resultados de esa política han sido fulminantes. En este primer año de gobierno el consumo de alimentos ha disminuido el 40%, el de ropa más del 50%, el de medicinas ha desaparecido prácticamente en las capas populares. Ya hay zonas del Gran Buenos Aires donde la mortalidad infantil supera el 30%, cifra que nos iguala con Rhodesia, Dahomey o las Guayanas; enfermedades como la diarrea estival, las parasitosis y hasta la rabia en que las cifras trepan hacia marcas mundiales o las superan. Como si esas fueran metas deseadas y buscadas, han reducido ustedes el presupuesto de la salud pública a menos de un tercio de los gastos militares, suprimiendo hasta los hospitales gratuitos mientras centenares de médicos, profesionales y técnicos se suman al éxodo provocado por el terror, los bajos sueldos o la "racionalización".
Basta andar unas horas por el Gran Buenos Aires para comprobar la rapidez con que semejante política la convirtió en una villa miseria de diez millones de habitantes. Ciudades a media luz, barrios enteros sin agua porque las industrias monopólicas saquean las napas subtérráneas, millares de cuadras convertidas en un solo bache porque ustedes sólo pavimentan los barrios militares y adornan la Plaza de Mayo, el río más grande del mundo contaminado en todas sus playas porque los socios del ministro Martínez de Hoz arrojan en él sus residuos industriales, y la única medida de gobierno que ustedes han tomado es prohibir a la gente que se bañe.
Tampoco en las metas abstractas de la economía, a las que suelen llamar "el país", han sido ustedes más afortunados. Un descenso del producto bruto que orilla el 3%, una deuda exterior que alcanza a 600 dólares por habitante, una inflación anual del 400%, un aumento del circulante que en solo una semana de diciembre llegó al 9%, una baja del 13% en la inversión externa constituyen también marcas mundiales, raro fruto de la fría deliberación y la cruda inepcia.
Mientras todas las funciones creadoras y protectoras del Estado se atrofian hasta disolverse en la pura anemia, una sola crece y se vuelve autónoma. Mil ochocientos millones de dólares que equivalen a la mitad de las exportaciones argentinas presupuestados para Seguridad y Defensa en 1977, cuatro mil nuevas plazas de agentes en la Policía Federal, doce mil en la provincia de Buenos Aires con sueldos que duplican el de un obrero industrial y triplican el de un director de escuela, mientras en secreto se elevan los propios sueldos militares a partir de febrero en un 120%, prueban que no hay congelación ni desocupación en el reino de la tortura y de la muerte, único campo de la actividad argentina donde el producto crece y donde la cotización por guerrillero abatido sube más rápido que el dólar.
6. Dictada por el Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia, la política económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales encabezados por la ITT, la Esso, las automotrices, la U.S.Steel, la Siemens, al que están ligados personalmente el ministro Martínez de Hoz y todos los miembros de su gabinete.
Un aumento del 722% en los precios de la producción animal en 1976 define la magnitud de la restauración oligárquica emprendida por Martínez de Hoz en consonancia con el credo de la Sociedad Rural expuesto por su presidente Celedonio Pereda: "Llena de asombro que ciertos grupos pequeños pero activos sigan insistiendo en que los alimentos deben ser baratos".
El espectáculo de una Bolsa de Comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el cien y el doscientos por ciento, donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes, la rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el "festín de los corruptos".
Desnacionalizando bancos se ponen el ahorro y el crédito nacional en manos de la banca extranjera, indemnizando a la ITT y a la Siemens se premia a empresas que estafaron al Estado, devolviendo las bocas de expendio se aumentan las ganancias de la Shell y la Esso, rebajando los aranceles aduaneros se crean empleos en Hong Kong o Singapur y desocupación en la Argentina. Frente al conjunto de esos hechos cabe preguntarse quiénes son los apátridas de los comunicados oficiales, dónde están los mercenarios al servicio de intereses foráneos, cuál es la ideología que amenaza al ser nacional.
Si una propaganda abrumadora, reflejo deforme de hechos malvados no pretendiera que esa Junta procura la paz, que el general Videla defiende los derechos humanos o que el almirante Massera ama la vida, aún cabría pedir a los señores Comandantes en Jefe de las 3 Armas que meditaran sobre el abismo al que conducen al país tras la ilusión de ganar una guerra que, aún si mataran al último guerrillero, no haría más que empezar bajo nuevas formas, porque las causas que hace más de veinte años mueven la resistencia del pueblo argentino no estarán desaparecidas sino agravadas por el recuerdo del estrago causado y la revelación de las atrocidades cometidas.
Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles.

Rodolfo Walsh. - C.I. 2845022
Buenos Aires, 24 de marzo de 1977.