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La locomotora del oeste

Tecnópolis: "Una apuesta al futuro, pero también a la vida"

   Tecnópolis, la megamuestra que se realiza en Gral. Paz entre Constituyentes y Balbín (Va. Martelli), es la expresión genuina de un país que ha revalorizado la ciencia, la tecnología y el trabajo de sus investigadores.

   Además de una retrospectiva del desarrollo científico-tecnológico argentino, es un relato sobre un presente luminoso y una apuesta para reposicionar al país en la vanguardia de la producción de conocimiento y valor agregado.

   Lo tuvo claro un Presidente que gobernó al país a mediados del siglo pasado. La creación de la Comisión Nacional de Energía Atómica (Cnea) y de la Comisión Nacional de Investigaciones Técnicas y Científicas (Conityc), antecedente del Conicet, fueron verdaderas políticas de Estado para un país que se industrializaba en los sectores de consumo masivo y básicos, que apuntalaba la educación técnica y que fundaba la Universidad Obrera Nacional (Uon), pilar de la actual Universidad Tecnológica Nacional (Utn).

   El golpe cívico-militar de 1955 significó la restauración del modelo agroexportador y el consiguiente desmantelamiento del aparato industrial. Todas las dictaduras posteriores profundizaron ese camino regresivo, con acciones como la “Noche de los bastones largos” (1966) y la desaparición de becarios e investigadores (1976-‘83).

   En un país que, de acuerdo a la división internacional del trabajo, debía producir vacas y cereales, la población debía calcularse en función de la cantidad de cabezas de ganado, como propuso alguna vez un presidente de la Sociedad Rural Argentina (ver “Los profetas del odio”, de Arturo Jauretche). En ese modelo de país, sólo cabían 10 millones de habitantes para trabajar en el campo, en industrias subsidiarias o en el sector servicios. El resto estaba de sobra. ¿Para qué formar técnicos o ingenieros en un país sin industrias?

   En la etapa democrática iniciada en 1983, la desvalorización de la ciencia y la tecnología tuvo su pico máximo en la década del ’90, con la recordada invitación “vayan a lavar platos”, del ministro Domingo Cavallo a los científicos que reclamaban aumento de presupuesto. Lejos de tratarse de un exabrupto, aquella expresión guardaba absoluta coherencia con una visión colonial y desindustrializadora del país.

   Desde mayo de 2003, se produjo un cambio de paradigma en las políticas para el sector, en sintonía con lo que ocurría en otros ámbitos de la vida nacional (derechos humanos y sociales, justicia, trabajo, educación, industria, política exterior, fuerzas armadas, deuda externa, etc.).

   Entre las acciones fundamentales, cabe destacar el aumento del 1000% en el presupuesto, la reactivación del plan nuclear, el lanzamiento del Programa Espacial 2004-2015, la reanudación de las obras de Atucha II (próximas a terminar), la reapertura de la planta de Pilcaniyeu para enriquecer uranio, la constitución del Polo Tecnológico Constituyentes, el lanzamiento del cohete Tronador II y del satélite Sac D-Aquarius, la creación del ministerio (diciembre de 2007), la articulación entre organismos y universidades, la repatriación de 800 científicos por el Plan Raíces, la creación de la Agencia Nacional de Promoción de la Ciencia y la Tecnología (Anpcyt) y la fabricación de medicamentos y vacunas en laboratorios nacionales.

   Tecnópolis es una exposición representativa de este cambio de época y el lugar elegido tiene una fuerte carga simbólica: en ese predio que perteneció al Ejército, en tiempos de la dictadura se cometieron violaciones a los derechos humanos. Por eso cobra un valor especial la frase de la Presidenta Cristina Fernández en su discurso inaugural, cuando dijo que Tecnópolis es "una apuesta al futuro, pero también a la vida de las nuevas generaciones".

 

José Yapor

“…la realidad efectiva que debemos a Perón”

Algunas reflexiones en el 37º aniversario del paso a la inmortalidad del tres veces Presidente

 

   Hoy, 1º de julio, se cumplen 37 años del paso a la inmortalidad del general Juan Domingo Perón, el líder del movimiento nacional y popular que gobernó en tres oportunidades la Nación Argentina.

   Entre los principales logros de sus gestiones, cabe destacar los grandes avances en materia de legislación laboral, las conquistas sociales, los planes quinquenales, el fomento de la industria, la nacionalización de la banca y de las empresas de servicios públicos, la ejecución de miles de obras públicas (diques, carreteras, hospitales y usinas), la construcción de 8.000 escuelas, los planes de viviendas sociales, el impulso a la ciencia y la tecnología, la creación del Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio (Iapi), el respaldo oficial a las actividades deportivas, el desarrollo aeronáutico y automotriz, la revolución sanitaria del ministro Ramón Carrillo y el nuevo contrato social que implicó la Constitución de 1949. La nueva Carta Magna, inspirada en el constitucionalismo social, reconoció los derechos de los niños, la mujer y los ancianos, consagró el voto femenino y estableció la potestad del Estado nacional sobre los yacimientos y fuentes de energía (Artículo 40).

   En el plano continental, Perón avanzó decididamente en la integración con nuestras naciones hermanas, retomando el programa inconcluso de José de San Martín, Simón Bolívar, José Martí y José Artigas, quienes proyectaron y anhelaron la Patria Grande Iberoamericana.

   “Nuestro anhelo más profundo consiste en querer que todas las Naciones y hombres del mundo se amalgamen en un solo sentimiento de identidad, cuya comprensión e intensidad nos lleve a la comprensión total de cómo nos necesitamos los unos a los otros, haciendo nacer así esa correspondencia ideal para que el trabajo, el pensamiento libre y la construcción constante sean los derechos humanos que nos acerquen al progreso, a la civilización y a su estabilidad”, expresó en su obra “América Latina, ahora o nunca”.

   Y agregaba: “Debemos cuidar nuestros recursos naturales, con todas las fuerzas posibles, de la voracidad de los monopolios internacionales que los buscan para alimentar un modelo absurdo de industrialización y desarrollo en los centros de alta tecnología, donde rige la economía del mercado. Ya no es posible producir  un aumento en gran escala de la producción alimentaria del Tercer Mundo sin un desarrollo paralelo de las industrias correspondientes. Por ello, cada gramo de materia prima que se dejan arrebatar hoy los países del Tercer Mundo equivale a kilos de alimentos que dejarán de producir mañana. De nada vale que evitemos el éxodo de nuestros recursos naturales si seguimos aferrados a métodos de desarrollo que están preconizados por esos mismos monopolios, que significan la negación de un uso racional de los mismos”.

   Frente a esa amenaza de las trasnacionales, el general sostenía que “en defensa de sus intereses, los países deben propender a las integraciones regionales y a la acción solidaria”.

   En la misma obra, advertía que “no debe olvidarse que el problema básico de la mayor parte de los países del Tercer Mundo es la ausencia de una auténtica Justicia Social y de participación popular en la conducción de los asuntos públicos, sin que ello signifique la violencia o la desorganización que suelen causar las improvisaciones. Todo debe hacerse en su medida y armoniosamente. Sin una verdadera Justicia Social, el Tercer Mundo no estará en condiciones de enfrentar las angustiosamente difíciles décadas que se avecinan”.

   En esta fecha, es oportuno repasar estos conceptos que tanta vigencia tienen en nuestro continente americano y, en particular, en la Argentina de nuestros días. Después de la larga pesadilla neoliberal, que se impuso indistintamente bajo la forma de sangrientas dictaduras y democracias tuteladas, en la última década nuevos aires comenzaron a soplar en la América del Sur, con Hugo Chávez, Rafael Correa, Evo Morales, Lula, Dilma, Néstor y Cristina, mientras esperamos que también Ollanta se sume a la gran caravana que lucha por la emancipación definitiva.

   El fortalecimiento del Mercosur, la creación de la Unasur, la proyección del Banco del Sur y el avance en la integración con los pueblos hermanos de Centroamérica y el Caribe, son acciones que se encaminan a la construcción de una verdadera comunidad de naciones, donde deben ser causas compartidas la defensa de la soberanía territorial y de los recursos naturales; el rechazo a cualquier intento desestabilizador; la distribución justa de la riqueza; la vigencia de los derechos humanos; el respeto por los pueblos originarios y la cooperación económica, educativa, científica y tecnológica.

   En estos días, en los que asistimos a un debate sobre temas medulares de la vida nacional y regional, es necesario tener presente el legado histórico de Juan Domingo Perón y reconocer la vigencia de su pensamiento y su obra.

   Mientras el poder concentrado intenta recuperar terreno a través de sus voceros mediáticos, apostando a darle oxígeno a una oposición que se desgrana en su mediocridad y sus interminables pujas internas, el desafío es profundizar el modelo nacional, popular y democrático que lidera la compañera Cristina Fernández de Kirchner.

 

José Yapor

 

En Ramón Biaus, Responde lanza Presentando pueblos

Una interesante iniciativa de la Ong se desarrollará en esa localidad del partido de Chivilcoy

 

   Con pedido de publicación, La locomotora del oeste recibió el siguiente material informativo de la Ong Recuperación Social de Poblados Nacionales que Desaparecen (Responde):

   “Tras una década de trabajo en los pueblos, y en constante contacto con los recursos naturales, turísticos, culturales y humanos que cada comunidad posee, RESPONDE lanza el programa Presentando Pueblos, fruto de la síntesis de la experiencia y el aprendizaje acumulado a través de programas centrales como Pueblos Autosustentables, Alas (Centros Responde) y Turismo en Pueblos Rurales.  Con este nuevo programa RESPONDE propone la generación de conocimiento de primera mano, a partir de un trabajo de investigación de campo profundo que permitirá realizar un Mapeo de Sustentabilidad de los pueblos rurales de la Argentina y la inclusión de dicha información en un portal de Internet, con el exclusivo propósito de promover a los pueblos rurales de la Argentina y más adelante, a los pueblos rurales de los países de la Región.

   Para esta primera etapa, junto con el apoyo de Grupo Asegurador La Segunda, el programa Presentando Pueblos desembarcará en la comunidad de Ramón Biaus, localidad argentina de la Provincia de Buenos Aires, perteneciente al partido de Chivilcoy, que cuenta con casi 300 habitantes. Con apoyo del municipio de Chivilcoy, se están realizando actividades diversas para fomentar el crecimiento de esta localidad. Además, Ramón Biaus cuenta con una fábrica de ladrillos que provee de trabajo a sus habitantes.

   En el marco de Presentando Pueblos, cada pequeña localidad podrá mostrar: un mapa de la localización del pueblo y datos de contacto; su población, su paisaje, sus atractivos naturales y culturales; las actividades productivas del lugar y su área vecina, la infraestructura disponible local y cercana, una guía de productos, servicios y avisos inmobiliarios, las instituciones y empresas zonales, los obstáculos que la comunidad enfrenta como así también sus fortalezas y potencial desarrollo; las oportunidades sociales y económicas con las que la comunidad sueña para crecer y progresar, y  material multimedia que nos permita conocer el pueblo (a partir) del testimonio directo de sus habitantes.

 

   Este portal resultará una oportunidad única que permitirá a todos los pueblos fortalecerse a partir del mutuo conocimiento e intercambio de experiencias a través de un Foro de Pueblos, y captar nuevas voluntades que los ayuden a concretar sus proyectos. Por otra parte, significará una oportunidad única para ellos, ya que resultarán visibles al mundo y lograrán ser sujetos pasibles de futuras políticas públicas que favorezcan su desarrollo”.

 

Acerca de Responde

   “Responde es una ONG de Promoción y Desarrollo. Surge como respuesta a la problemática de un sector de la población rural de la Argentina que está en crisis por despoblamiento. Su Misión consiste en impulsar el desarrollo social y económico de los pueblos rurales de la Argentina, especialmente de aquellos en situación de aislamiento, menor crecimiento y mayor pobreza”.

 

 

Contacto: Victoria Ferro  prensa@responde.org.ar;

Celular  15-4414-1212

Web: www.responde.org.ar
Twitter: @RespondeONG
Facebook: http://www.facebook.com/asociacion.responde

“La sangre sigue corriendo”

Miguel Asas destacó que sus hijos y nietos mantienen en pie las tradiciones y costumbres de la cultura árabe. Su padre, Salim Razuk Asas, llegó al país a los dieciséis años, procedente de Damasco (Siria)

 

 

   “Mi papá se llamaba Salim Razuk Asas y nació en Damasco (Siria). Mi abuela era de apellido Sapag. El apellido real es Azaz. Mi hijo me decía: ‘Papá, no es así; en la escuela me decían Azaz’. Hay muchos Azaz. Tengo tíos y primos hermanos de mi padre que firmaban con ‘z’”, comienza su relato Miguel Asas, hombre ligado por décadas al comercio textil de Chivilcoy.

   Cuenta que su padre “tenía dieciséis años cuando ingresó al país, en 1900, y tuvieron que agregarle dos años más para poder hacerle el documento. Un hermano mío se llamaba Reyes. Era Rasuk, pero a mi padre no le permitieron ponerle así y entonces le puso Reyes, que es exactamente lo mismo”, explica.

   De la narración de Miguel, se desprende que su familia llegó a “La Perla del Oeste” como consecuencia de las migraciones internas: “Cuando papá llegó al puerto de Buenos Aires, se instaló en Barracas, donde nacimos los tres varones. Trabajó siempre en lo mismo. En la época de (Hipólito) Yrigoyen quedó en la calle. Yo era chico y recuerdo que tenía uno de esos carros cerrados. Tenía una sociedad con unos tíos míos, pero a partir de ahí nunca más vi el vehículo. Con la Revolución del ‘30 no se salvó nadie; fue la caída de Hipólito Yrigoyen”, añade.

   La historia continuaría en la zona sur del conurbano bonaerense. Al respecto, Miguel cuenta que “cuando nos fuimos a vivir a Lanús, mi padre salía con dos fardos grandes al hombro y uno chico en la mano. El típico árabe, que recorría permanentemente los lugares y pasaban días que no lo veíamos. Lo veíamos día por medio, cuando lo veíamos. En esa época, en esa zona de Lanús eran todas quintas. Ahora es una ciudad importantísima del cordón industrial”, compara.

   La esposa de Salim fue Catalina Pascual, descendiente de italianos. “Tuvimos una excelente madre –dice Miguel, emocionado-. Se levantaba a las siete de la mañana y a los cuatro hijos jamás nos faltó el desayuno, el almuerzo, la merienda ni la cena. Mi madre preparaba comidas árabes, mi señora también y yo las sigo haciendo. Mi hija también aprendió. Mis nietos piden, porque las conocen muy bien. Así que la sangre sigue corriendo”, celebra entre risas.

   “Cuando papá logró comprar su casa, puso su negocio y empezó a trabajar muy bien, gracias a Dios –resalta-. Fue en Remedios de Escalada, pegado a Lanús. Yo era pibe en ese entonces. Tenía dieciséis años. En los talleres ferroviarios había entre 5.000 y 6.000 obreros. Hice de todo, pero el oficio mío, el que me permitió tener mi propio negocio, fue marroquinero. Carteras de señoras, cortadores, tenía todo el oficio. Lo aprendí y me rendía bien. Cuando vine acá, vine ganando más de 100 pesos por día. Acá, cuando puse la tienda, ganaba 25 o 30 pero para mi era igual. Estaba en el paraíso”, ilustra.

   Sobre su llegada a Chivilcoy, Miguel refiere que “cuando terminé el servicio militar, un primo mío que estaba casado con una chica de acá me invitó a conocer la ciudad. Me dijo ‘¿por qué no venís a conocer?’. Yo nunca había salido de la Capital (y alrededores). Vine y dije ‘algún día voy a venir a vivir acá’. No sé, me salió del alma y lo dije. ‘Lito’ Armagno era pariente de mi señora. Con el tiempo, conocí a mi señora, me dediqué a guardar un peso y me vine. A mi señora le gustaba también el comercio. Era nacida acá, a unas diez cuadras, más o menos, de la ‘escuela de chapa’ (hoy Nº 28). Su nombre era María Carmen Armagno, hija de Antonio Armagno y Vicenta Cavallo. Nació un día de la Virgen del Carmen, 16 de julio, y falleció hace ocho años. Estuvimos casados cincuenta años. Fue una gran compañera”, evoca Asas.

   A Miguel le gusta el teatro; “no tanto la actuación, sino más bien dirección y escenografía”. Estuvo en el grupo fundador de la Agrupación Artística e hizo teatro en la Escuela Nº 6.

   Del matrimonio que conformaron Miguel y María Carmen, nacieron Miguel Angel

y María Isabel. Entre las nuevas generaciones, se cuentan seis nietos y un bisnieto.

 

Autor: José Yapor

“Nuestro objetivo es ayudar a las escuelas rurales”

Lo expresó Beatriz Diez Mori, secretaria y coordinadora de los proyectos para la Provincia de Corrientes de Apaer

 

   La Asociación Padrinos de Alumnos y Escuelas Rurales (Apaer) es una organización no gubernamental, que desarrolla una labor muy importante en diferentes provincias, especialmente en la región norte del país.

   Para conocer las actividades que la institución lleva adelante a lo largo de todo el año, “La locomotora” dialogó en la sede de Apaer con Beatriz Diez Mori, quien desempeña el doble rol de secretaria y coordinadora de los proyectos para la provincia de Corrientes.

 

¿Qué es Apaer?

 

   Es una asociación civil. Somos todas voluntarias y colaboradores, salvo 5 o 6 empleados. Nuestro objetivo es ayudar a las escuelas rurales, a los chicos, para que puedan terminar el ciclo primario. Y lo hacemos mediante el sistema de padrinazgos. Tratamos de conseguir padrinos para que ellos les envíen a los chicos útiles, libros, golosinas y juguetes. Los padrinos siempre son muy generosos, porque los que se acercan tienen amor, voluntad y ganas de ayudar. Dentro de sus posibilidades envían lo que los chicos necesitan, en general ropa y calzado. Como caminan tanto por esos campos, al calzado enseguida lo destruyen. Es linda la visita de los padrinos a las escuelas, porque se produce un antes y un después. Se crea un lazo muy afectivo entre ellos. Soy madrina de una escuelita de Santiago del Estero desde hace 15 años. Somos dos, Dora –que trabaja en otra oficina- y yo, y tenemos un cariño por esos chicos, recibimos continuamente cartitas de ellos y con la directora tenemos una estrecha amistad.

 

¿Cómo nació el grupo?

 

   Esta ONG comienza en un gimnasio. La presidenta nuestra, Noemí Haberman, daba clases de yoga y en aquel momento pensaron en ayudar a escuelitas rurales. Comenzaron por el Chaco y eso se fue haciendo más grande y más grande, hasta que llegamos acá, después de 26 años. Lo hacemos sin necesitar réditos políticos, económicos, religiosos o raciales. Acá somos todas voluntarias. Cada uno hace su aporte, dona su tiempo y sus talentos, porque todos tenemos distintos talentos y capacidades, principalmente ese amor por los chicos y el hecho de ser solidarios.

   Hay muchas empresas e inclusive escuelas y centros de jubilados como padrinos.

 

¿Reciben dinero en concepto de donación?

 

   Nosotros no aconsejamos enviar dinero.

 

¿Se pueden donar productos usados?

 

   La ropa, las zapatillas y los libros pueden ser usados, pero deben estar en perfectas condiciones. Que no falte un botón, un cierre y que esté limpia.

 

¿Cuáles son las provincias donde Apaer tiene mayor presencia?

 

   Chaco está casi todo apadrinado, porque se comenzó por esa provincia, y son varias las coordinadoras del Chaco. Lo mismo con Santiago del Estero, provincias que son muy pobres, muy necesitadas. Realmente los gobiernos no hacen nada por ayudar a las escuelitas rurales. Nada.

 

¿Qué relación tienen con las autoridades educativas?

 

   En el Ministerio de Educación de la Nación nos conocen. Se ha ido a algunas reuniones, pero no trabajamos en forma conjunta. El algunos aspectos sí; por ejemplo, en alfabetización y tutorías. Como saben que trabajamos con escuelas rurales, a través de nosotros pueden contactarse con las escuelas. Las demás provincias no visitan las escuelas para ver las necesidades que tienen los chicos. Es muy poco el dinero que brindan para el desayuno o el almuerzo y entonces los maestros tienen que hacer malabarismo para brindarles a los chicos esa taza de mate cocido y pan, cuando llegan a la mañana, con tanto frío, después de haber caminado tanto o en sus caballitos o bicicletas el que las tiene.

 

¿De qué manera financia sus actividades esta institución?

 

   Apaer no cuenta con dinero, sino con donantes. Este año (por 2009), debido a la crisis, se han reducido muchísimo las donaciones de las empresas, pero años anteriores nos han ayudado muchísimo Telecom y el Banco Hipotecario. Se han hecho escuelas y se han refaccionado y ahora, con lo poco que tenemos y dentro de nuestras posibilidades, seguimos refaccionando escuelas.

 

¿Cómo llegan los pedidos de ayuda y de qué manera se puede ayudar?

 

   Las directoras de las escuelas deben escribir una carta manuscrita con firma y sello solicitándonos padrinos y contándonos la realidad socioeconómica de la zona y las necesidades y carencias que tienen los chicos. Cuando recibimos la carta enviamos una encuesta que ellas deben completar y cuando las devuelven, las ponemos a apadrinar. Los donantes deben acercarse a Apaer. Nosotros tenemos una lista de proyectos y el donante los ve y nos dice qué proyecto quiere realizar. Cada centavo que ingresa se rinde, de manera tal que todo es absolutamente transparente.

 

Un mensaje final…

 

   Hay una frase que me gustó y siempre la uso. Es de Pancho Aquino, un poeta, y dice que ‘nadie es alguien sin todos’; así que todos tenemos que poner nuestro granito de arena para que los chicos tengan un futuro mejor.

 

Apaer tiene su sede en Conesa 2141 Planta Baja “A”, en Belgrano R.

Para contactos, llamar a los teléfonos (011) 4788-5423 y 4788-3009.

El sitio de Internet es www.apaer.org.ar   y la dirección de correo electrónico, info@apaer.org.ar

 

Entrevista realizada por José Yapor

“El Bauen tiene otra historia a partir de nuestra llegada”

“No nos asusta este mercado que rige las normas, que es el capitalismo. Somos capaces de crear cosas alternativas”, aseguró Marcelo Ruarte, integrante de la cooperativa que gestiona el hotel recuperado por los trabajadores


Marcelo Ruarte, integrante de la cooperativa de trabajadores del Bauen, definió al proceso de recuperación del hotel porteño como parte de “un proceso que enmarca no solamente al Bauen” y explicó que si bien “el furor de las empresas recuperadas nace después del derrocamiento de De la Rúa, ya se venían recuperando algunas empresas y eran aquellas que se habían hecho con plata del Estado y que luego el patrón dejaba, con un derrotero de deudas”.
Ruarte denunció que “en el caso del Bauen, hay dos hoteles más hechos por el patrón nuestro, pero el dinero con el que se hizo el hotel nunca se devolvió” y en tal sentido enfatizó que se trató de “un hotel con características estratégicas, que fue parte de un dinero manchado con sangre –decimos nosotros-, porque fue creado para el Mundial ’78. Todos sabemos por qué el Mundial se hizo acá y qué se escondía detrás de ese evento tan grande, ¿no? El Bauen jugó un rol importante, porque nuestro patrón conformó un lobby de cinco personas, cuatro militares y un civil. El civil era nuestro patrón y la línea de crédito salió del Banco Nación, a través del Banco Nacional de Desarrollo (Banade), con intereses blandos. Amén de eso, no importaba lo blando que fuera, porque nunca se pagó nada”, reiteró.
En un encuentro que tuvo lugar en las instalaciones del hotel -ubicado en las inmediaciones de Corrientes y Callao-, Marcelo Ruarte contó a “La locomotora” cómo se fue dando el proceso de recuperación, a partir del vaciamiento realizado por el grupo propietario.

¿Cómo se inició el proceso de recuperación del Bauen?

Al 28 de diciembre de 2001, cuando cierra el hotel, ya veníamos viviendo procesos donde se venía sufriendo achiques de personal, una precarización, con achiques en todos lados, obedeciendo a una política neoliberal que vivió la Argentina y todo el continente.

¿Cómo evaluás este fenómeno de empresas autogestionadas por trabajadores?

El proceso de las empresas recuperadas no solamente es reivindicativo, dignificante, a pesar de ser duro. Si bien el gobierno de ahora no es el de Videla ni el menemista, no nos da todavía la importancia que nos merecemos. Estamos hablando de 5 mil puestos de trabajo directo y otros indirectos. Todavía la Justicia sigue discutiendo la propiedad privada en un terreno, en una situación que no corresponde, porque este lugar dejó de ser propiedad privada y pasó a ser una unidad de producción tomada por los trabajadores. Entendemos que hay una legitimidad y así lo hacemos día a día. Haber acompañado a un patrón –en el caso mío 21 años-, al cierre del hotel en 2001, y cinco años más de cooperativa, nos da a nosotros la legitimidad que no tiene nada que ver con la legalidad. Amparándonos en la Constitución, más allá de nuestro argumento de demostrar en el día a día que somos capaces de llevar adelante una empresa, nos montamos en el derecho al trabajo. A la propiedad privada la defiende el juez y nosotros -150 familias-, desde el Bauen decimos el derecho al trabajo, como marca la Constitución.

¿Se están produciendo casos nuevos?

Ayer estuvimos con unos compañeros de una gráfica de Parque Patricios, 90 familias, que venían trabajando doce horas y de un día para el otro, el 28 de noviembre, cuando volvieron luego del fin de semana encontraron un cartel que les indicaba que la empresa no trabajaba más. Se reflota lo que venía pasando en el 2000 y 2001. Les fuimos a dar fuerzas y a decirles que tienen que constituirse en cooperativa, porque enmarcados en la legalidad los posicionará mejor en la discusión. No hay que abandonar ni salir de ahí, porque empiezan los vaciamientos, la clásica. La Ley de Quiebras es la que implementó la dictadura y mejoró el menemismo. Sigue tan vigente que un patrón, aún siendo lo corruptos que son, tiene la legalidad de cerrarla por improductiva. Lo de 2000 y 2001 se vuelve a reflotar con esta crisis que nos quieren imponer de afuera. Me parece que estamos en condiciones de no caer en esa encrucijada. Ojalá así lo entiendan los políticos, se dejen de romper las pelotas y nos dejen trabajar en plenitud y en libertad.

¿Cuál es el reclamo más fuerte del sector?

Le pedimos al Estado que ejecute esos créditos y tome posesión de estos lugares, porque el mayor acreedor en el Bauen y en las 200 y pico de empresas es el Estado (nacional) o los gobiernos provinciales. Debe ejecutar esos créditos, tomar posesión y darnos un comodato de 10 o 20 años siempre que seamos cooperativa. Hoy la justicia nos sigue acosando y acorralando con este tema del desalojo. Se están juntando otras cosas. Me parece que no hay opción, porque hoy nadie puede quedar en la calle. Después de habernos ganado este prestigio, somos merecedores de seguir predicando esta filosofía distinta, con un pensamiento colectivo y tan necesario, de reflotar los valores éticos en una sociedad a la que le falta el respeto, la transparencia, la honestidad. En estos procesos el trabajador lo pone de manifiesto. En el caso de las empresas recuperadas, no se trata sólo de recuperarlas y hacerlas medianamente sustentables, sino que hay un abanico de posibilidades para incursionar en lo cultural y lo social, para que también impermeabilice la proyección nuestra como trabajadores. Porque si no, perdemos los orígenes, los estribos, y somos los seudo empresarios del futuro.

¿Cómo está funcionando la cooperativa?

En lo estructural no dejamos de ser una empresa. Como nos toca un rubro complejo, en el sentido que el producto que vendemos no es tangible, somos muy cautos. Si bien no tenemos experiencia empresarial, sí conocemos el paño. La gestión interna está bien. Reflotamos las jefaturas, tenemos una presidenta, un tesorero, un síndico y dos vocales titulares. Cada jefatura tiene su responsable, que una vez por semana rinde detalles de su función. Así vamos sistematizando una costumbre que tenía el patrón, pero que es necesaria, vital, en semejante mole. No queremos competir. Hay cosas que hemos aprendido en el tiempo y no nos quita el sueño el hecho de reposicionar al Bauen a lo que fue. El Bauen tiene otra historia a partir de la llegada de nosotros. Tenemos que respetar una mística, una lucha y consolidar un producto hecho a la imagen y semejanza nuestra, sin descuidar los detalles. Que cuando vos vayas a una habitación esté pulcra, las sábanas limpias, el baño totalmente aseado y la carpintería tenga lo que tiene que tener. Ojalá que esto no se trunque. Tenemos un montón de proyectos en nuestras mentes y si el Estado nos acompañara a regularizar nuestra situación, no sería tan insalubre el día a día de estas empresas. Porque no solamente tenés que ocuparte de la gestión, sino de la política, de estar en contacto permanente y apoyar el proyecto que tenemos en el Congreso de la Nación para que de una vez por todas se tranquilice todo y podamos trabajar plenamente.

¿Cuáles son los alcances del proyecto de expropiación?

El proyecto de expropiación del Bauen es un disparador para todas las empresas. Hay empresas que están enmarcadas en utilidad pública pero por dos o tres años. En el caso del Gobierno de la Ciudad, hay como tres empresas a las que Macri logró darles una prórroga. No hay presupuesto para las empresas recuperadas, pero de alguna manera alivia más el tiempo para llevar adelante la gestión de cada una de esas empresas. Tenemos una federación, que la Federación Argentina de Cooperativas de Trabajadores Autogestionados (Facta), que junto a otras federaciones de cooperativas tradicionales vamos buscando la unión para asistir a los compañeros del interior, porque no a todos los va bien. No nos asusta este mercado que rige las normas, que es el capitalismo. Somos capaces de crear cosas alternativas. No estaría demás decir ‘vendamos productos autogestionados’, porque somos 50 mil trabajadores y podemos crear un mercado con un precio justo, pero no un mercado de pobres para pobres sino una economía digna.

Entrevista realizada por José Yapor a fines de 2008, a poco de iniciarse el primer ciclo radial de “La locomotora”. En la actualidad, la modificación a la Ley de Quiebras tiene media sanción de la Cámara de Diputados y en las próximas semanas será tratada por el Senado.



El legado de Don Camilo

“La Princesita” es uno de los comercios chivilcoyanos con mayor trayectoria. Jorge Salomón contó la historia familiar, que se inició con la llegada al país de su padre, Camilo, inmigrante de origen sirio


La tienda “La Princesita” es uno de los más antiguos comercios de la ciudad. Con orígenes en el Barrio del Pito, donde el inmigrante sirio Camilo Salomón se estableció inicialmente junto a su familia, con el paso de los años llegó al amplio local de la avenida Villarino, a pocas cuadras de la Iglesia del Carmen, ese templo católico que el imaginario colectivo identifica aún como “la capilla”.
Jorge José Salomón, hijo de Camilo, relató a CLIP los hechos más destacados de una historia familiar centenaria, caracterizada por el esfuerzo, la perseverancia y la honradez.
Cuenta que Don Camilo, como muchos otros inmigrantes de los países árabes, “vino siendo muy chico con el padre y la madre. Estuvieron viviendo en el Barrio del Pito, en la calle Coronel Suárez. Fue mucho al campo a vender, como todos los paisanos en jardinera. Salía por la zona del Salado, cerca de Alberti, por Achupallas. Estaba mucho tiempo afuera. Se quedaba a dormir en la casa de los clientes y se enojaban si no iba una vez a la casa de uno y otra vez a la de otro. Siempre les llevaba alguna cosa de regalo”, recuerda.
En un momento, Camilo “compró un camioncito, pero no se hallaba y entonces volvió a la jardinera”, comenta Jorge y explica que “mi mamá tenía una tiendita en esa esquina que todavía está (Coronel Suárez y Basso Dastugue). Le ayudaba un poco a él. Eramos ocho hermanos para mantener. Después papá compró en la avenida Villarino y aprendió a hacer cortes para pantalones, overoles y camisas. Acá se jubilaron treinta y cuatro costureras. Era trabajo a domicilio; no tenía un taller grande”.
“Mi abuelo se llamaba José –continúa-. Papá tenía varios hermanos. Alejandro estaba acá en la esquina y era un sastre de primera. Ernesto también tenía sastrería, al lado de la farmacia Zurita. Y José, Elvira y Josefa. En Puerto Deseado (Santa Cruz), en la Patagonia, tenía una hermana –María-, que se casó con un paisano de allá, Jacinto Alí. En aquel tiempo venía en barco y después empezó a viajar en avión. Tenía dos primos, hijos de ella, ya fallecidos”, cuenta.
A manera de reliquia, Jorge muestra con orgullo las hojas amarillas de un ejemplar de LA RAZON, donde aparece una publicidad del negocio familiar. “No es ninguna sugestión ni tampoco una paradoja. Pero lo cierto es que hoy más que nunca es objeto de comentario entre el público. Tienda La Princesita. Por su buena confección, por la calidad de sus telas, por su seriedad y por sus precios convenientes. Por eso y por múltiples razones, el público de Chivilcoy la ha consagrado y la prefiere. Tienda La Princesita, de Camilo Salomón. Avenida Villarino 274. Unión Telefónica 468”, reza el texto del aviso con lenguaje de época, publicado cuando promediaba la tanguera década del ‘40.
Jorge Salomón fue uno de los continuadores de la tienda. “Estuve con mi padre mucho tiempo. Cortaba y mandaba a confeccionar la ropa hasta que anduvo bien. Después se enfermó y falleció a los setenta y cinco años. Con el negocio continuamos mi hermano y yo. Estuve hasta que me jubilé y ahora sigue mi hijo, Jorge Camilo. Le dejé todo plantado y le ha ido bien”, asegura.
Jorge también refiere anécdotas que involucran a otras familias de la colectividad: “Cuando fueron los Antonio a visitar a sus parientes (al Líbano), se había puesto mala la cosa y tuvieron que salir de noche. El pariente que estaba allá, después les mandó una carta. Entonces, como no sabían escribir ni leer en árabe, fueron a verlo a don Jorge Yapor. Don Jorge dijo: ‘A ver’. Se pusieron uno de cada lado. Mientras leía, decía despacito ‘¡qué gente sanguinaria!, ¡qué cosa seria!’. Ellos sentían. Después les devolvió la carta y les dijo: ‘Está todo muy bien. Manda saludos’. ¡Les dijo así para no atemorizarlos tanto!”, resalta.
“En esa misma época, Abraham Amado con su esposa se fueron a Siria –apunta-. Acá tenían todo. La tienda ya la habían dividido con los sobrinos, porque el hermano había fallecido. Yo lo quería mucho y le dije: ‘Abraham, ¿qué va a hacer allá con el lío que hay?’ Y me respondió: ‘No te vayas a creer que acá está muy buena la cosa…’. Se fueron, él falleció y lo sepultaron allá. Los chicos, Jalil, Sami y Fátima, se quedaron acá y estudiaron. El pobre Abraham se habrá entristecido. Los chicos no estaban y qué se yo… Lo sepultó allá y la esposa (Jadiye) se vino”, acota.
Al igual que otros descendientes de aquellos inmigrantes sirios y libaneses, Salomón lamenta que no haya prosperado la idea de conformar una asociación: “En un momento, los Antonio invitaron a los paisanos a una fiesta que estuvo muy linda. Querían alquilar un local y habían nombrado un presidente, Roberto Maizú, que tiempo después falleció y todo quedó en la nada”, concluye.
Camilo Salomón, nacido en localidad siria de Zafita, se casó con Antonia Pussio. De esa unión nacieron Oscar Antonio, Jorge José, Camilo César, María (‘Maruca’), Yolanda, Irma, Mirta y Aída.
Jorge está casado con Ivonne Mesplet. Sus hijos son Claudia, Jorge Camilo y Fernando Emilio.

Autor: José Yapor

“Un pueblo está en riesgo cuando pierde población”

Responde es una Ong que desarrolla acciones y programas tendientes a fortalecer a pueblos del interior afectados por el éxodo. Cerca de 900 localidades lo padecen. Alberto Jacquet, líder de Desarrollo de Recursos, dialogó con La loocomotora


“Responde” es la sigla de Recuperación Social de Poblados Nacionales que Desaparecen, una Ong que trabaja en el desarrollo de programas y actividades orientados a frenar el flagelo del éxodo rural, que afecta a centenares de localidades del interior del país.
Fundada en 1999 por Marcela Benítez, por entonces investigadora del Conicet, Responde “promueve oportunidades sociales y económicas en 600 comunidades rurales que se encuentran en crisis por despoblamiento para que aprovechen sus recursos existentes y hagan crecer a sus pueblos en el marco de su propia libertad, espíritu emprendedor y vocación de superarse”, puede leerse en el sitio www.responde.org.ar.
Para conocer los objetivos, proyectos y realizaciones de esta entidad civil sin fines de lucro, La locomotora dialogó con Alberto Jacquet, líder de Desarrollo de Recursos, en la sede de Responde.

¿Qué significa Responde?

La palabra Responde surgió hace 9 años cuando por iniciativa de la doctora Marcela Benítez, geógrafa de profesión y doctorada en sociología a posteriori, que estaba haciendo un trabajo de investigación en el Conicet acerca de los pueblos rurales que habían desaparecido, planteó a su tutor una pregunta: en lugar de contar la historia de los que ya no están, ¿no podemos tratar de saber qué cosas se pueden hacer desde los propios pueblos, para evitar que lleguen a un punto tal que uno diga que han desaparecido?’. No encontró una respuesta, no encontró en ese momento apoyo en el Conicet, una institución científica que se dedica a investigar pero no a actuar. Eso motivó a que en el año ‘99 creara la asociación, a la que le dio el nombre de Responde tratando de reflejar la problemática que encaraba esta nueva asociación. Responde trata de ofrecer oportunidades a aquellos poblados rurales que tienen menos de 2 mil habitantes y presentan un problema crónico de despoblamiento.

¿Cuándo se considera que un pueblo está en riesgo?

Decimos que un pueblo está en riesgo cuando pierde población, cuando miramos los datos de los censos, los comparamos y vemos que en cada nuevo censo hay menos población que la que había antes. Ese es un dato estadístico y no es subjetivo, porque surge de contar la gente que estaba en cada pueblo. Si hay menos gente es porque ni siquiera se cubrió de acuerdo al crecimiento vegetativo natural que presenta el promedio de las poblaciones argentinas, incluidas las grandes ciudades. Cuando hay disminución en la población, significa que la gente se está yendo, que no hay reposición y si uno lo proyecta en el largo plazo, puede pensar que va a haber un momento en el que el pueblo no tendrá más habitantes. Ahí podremos decir con certeza que el pueblo desapareció. Responde pretende que ese punto no llegue nunca y para eso pide la colaboración de la gente de los pueblos. No va a aparecer porque lo llamen a ayudar físicamente y dar cosas para que la gente esté y viva mejor. Lo que va a hacer es enseñarles cuáles son sus oportunidades, incentivar a la gente del pueblo para que defina sus prioridades y qué cosas sienten que están en condiciones de hacer con sus propias fuerzas, con el apoyo desde lo técnico, lo tutorial y la capacitación de Responde o voluntarios que se sumen a Responde. Es un apoyo para que el pueblo salga adelante por sí mismo. Eso es lo que nos caracteriza y estamos orgullosos.

¿Cuántos pueblos están en estas condiciones?

Comparando las cifras de los censos de 1991 y 2001, hay a lo largo de todo el país 602 pueblos que han perdido población. Además, hay 184 que han crecido pero muy poco. Están en menor riesgo pero no están creciendo. Además, hay 90 pueblos que estaban en el ’91 y en 2001 no fueron captados estadísticamente. Tal vez a algunos no hayan podido llegar por razones climáticas, pero que gran parte de esos poblados ya no están, es real. Estamos hablando de una cifra de 870 pueblos, que estamos permanentemente convocando para que nos hagan llegar información sobre sus características, sus posibilidades y sus recursos. A veces la gente no es consciente que tiene cosas que para terceros, especialmente la gente de las grandes ciudades, son invalorables. Lo que es común en un pueblo pequeño, la tranquilidad, la paz, el silencio, el disfrute de la naturaleza, ver una puesta de sol y escuchar los pájaros, para la gente de la ciudad no lo es y paga para estar ahí. Los ayudamos en la medida en la que ellos hagan llegar información y sus deseos de cambiar su situación de despoblamiento.

¿De qué forma llega Responde a estos poblados?

Gran parte de los pueblos necesita desarrollar algún tipo de programa propio para combatir este problema del despoblamiento. Responde no puede llegar a todos y, aunque pudiéramos, tenemos que empezar por algunos y los otros quedarán para después. Lo que hacemos es convocar a todos los pueblos en los que haya personas interesadas y les decimos que nos hagan llegar una carpeta con información, que está sistematizada en nuestro sitio de Internet. El compromiso que asumimos es recibir la carpeta, analizarla, contactarnos con ellos, averiguar más, darles algunas ideas y preguntarles más cosas como para poder hacernos una idea de las posibilidades que tiene el pueblo de desarrollar alguno de los programas que tenemos en funcionamiento. Por otro lado, una vez que tenemos ese panorama, buscamos una empresa o institución que esté dispuesta a colaborar con Responde financiando, subsidiando o aportando fondos para que el pueblo pueda dar el puntapié inicial. Ellos van a tener que ser capaces de mantener ese programa u otros en desarrollo y crecimiento permanente.

¿Qué programas desarrolla Responde?

Tenemos el primero de los programas que se nos ocurrió que es el turismo en poblados rurales. Tal como lo concibe Responde, no es el turismo rural que uno ve en las agencias de viajes, que propone que vaya a una estancia y vea cómo doman a un potro y cómo hacen un rodeo, propio del spa cinco estrellas. Ese no es un turismo que genere trabajo, ingresos y desarrollo en el pueblo. Alguna gente va a trabajar en la estancia y estará en mejores condiciones que los que no lo hacen, pero el pueblo en su conjunto no usufructúa los beneficios que pueda recibir del turismo. Lo que proponemos nosotros es un turismo donde toda la comunidad es actora del turismo. Pretendemos, y lo hemos logrado, que la gente se organice, ofrezca alojamiento en sus propias casas, que arreglan bajo nuestra tutela para dar buenas comodidades a un turista promedio, usando las habitaciones de los familiares que ya no están porque se fueron a trabajar a una ciudad más grande o a la Capital. En lugar de tenerlas como un santuario, se arreglan y generan un ingreso que para mucha gente importante y, por otro lado, porque ocurre algo muy lindo y es que se genera una interacción, se crean lazos, vínculos con los turistas, porque es como veranear en la casa de un familiar. También, en este programa de turismo en pueblos rurales, se capacita a gente del mismo pueblo para que actúe como guía turístico. Por ejemplo, al que alquila las bicicletas y los caballos, el que lleva a hacer una caminata, el que muestra alguna casa histórica, algún lugar donde haya ocurrido un hecho importante, digno de contar. También se trata de apoyar a la gente que ofrece gastronomía en condiciones de higiene y salubridad, como para que el turista sienta que está bien atendido. Lo que quiere, en general, es ver un paisaje lindo, escuchar alguna historia, dormir bien y tener un lugar donde comer bien y ser bien atendido. No mucho más que eso es lo que hace falta. En los pueblos se puede conseguir y cuando eso se logra, la gente del pueblo se integra en forma casi natural a este proceso del turismo y lentamente se van generando nuevas oportunidades.

¿Qué otros programas?

Por otra parte, tenemos otros programas que apuntan a algo más profundo, que no es tan inmediato en lo económico, pero que en el largo plazo es tan o más beneficioso que el otro programa. Se llama Alas y, a través de este programa, decimos que queremos que las comunidades rurales se creen alas a la cultura, a la educación, a la imaginación, a la esperanza. Tratamos de conseguir que se construya con la participación no sólo de la comunidad, en términos de la gente del pueblo, sino además con la participación de la intendencia o la delegación municipal, un centro socioeconómico-cultural. Pretendemos que tenga un museo, donde se recupere la historia del pueblo; una biblioteca, donde los jóvenes y también los adultos practiquen la lectura en forma sistemática como medio de generar cultura; un centro informático, al que llamamos aula virtual, para recibir información y eventualmente cursos de capacitación o educación formal y, en una etapa futura, les pueda servir para vender sus artesanías o productos propios mediante el comercio electrónico. Además de esto, un salón para actividades sociales para que la gente tenga un espacio donde hacer sus reuniones familiares, sociales, de baile folclórico, costura o de lo que necesiten y puedan hacer. En los casos en que este centro se instrumenta en un pueblo que también tenga el programa de turismo en pueblos rurales, lo que intentamos es que la oficina de turismo también esté integrada ahí.

¿Tienen algún emprendimiento educativo?

Otro de los programas es el de educación secundaria a distancia. Nos dimos cuenta que, en general, en todo el país hay adultos que no han podido completar su educación secundaria. Aunque haya secundario en el pueblo, que no es frecuente, no tienen posibilidades de ingresar porque la edad límite son los dieciocho años. Estamos haciendo un programa de tipo experimental en una población rural en Río Negro, donde a través de internet se envían los contenidos. Se está cursando un bachillerato para adultos a distancia, utilizando tecnología moderna. La localidad se llama Ñorquinco y está a 80 kilómetros de El Bolsón, camino difícil, de precordillera. El pueblo está muy aislado y 40 pobladores querían hacer el secundario y no tenían la posibilidad que se instalara un secundario para adultos en el pueblo. Empezamos a hacer la prueba piloto, están haciendo su segundo año. Hay dificultades, pero eso era previsible y nos sirve para diseñar un modelo para diseñar el bachillerato para adultos a distancia, con formas de salvar estas dificultades que ellos, por ser los primeros, nos enseñaron qué hay que tener en cuenta para hacer una cosa similar.

¿De qué se trata el programa de voluntariado extranjero?

Un programa que estamos lanzando en este momento es el de voluntariado extranjero, internacional, donde estamos tratando de juntar dos necesidades. En el exterior, muchos estudiantes y profesionales tienen un aspecto solidario personal muy importante y quieren enseñar lo que saben y conocer cómo es vivir en una comunidad que tiene dificultades. Prefieren vivir un tiempo en un pueblo para conocer su realidad en lugar de disfrutar de los lugares turísticos clásicos. El programa trata de ligar la necesidad de los pueblos con el deseo de los voluntarios extranjeros. Lo lanzamos el 5 de diciembre, que es el Día del Voluntariado Internacional, y estamos generando contactos para que los voluntarios vayan a pueblos que ya conocemos. Se puede dar un intercambio, por ejemplo, entre clases de inglés y enseñanza de cocina de la zona. La gente del pueblo pierde la sensación de que nadie se acuerda de ellos y el voluntario extranjero se saca un montón de ideas preconcebidas que tiene sobre lo que es la gente en un pueblo del interior de la Argentina y tiene esa experiencia muy presente para el momento en que en su empresa salga la posibilidad de hacer un negocio con Argentina.

Finalmente, ¿qué objetivo tiene el programa Enseñemos nuestros oficios?

Otro programa muy ligado a esto, de transmisión de saberes, se llama Enseñemos nuestros oficios. Los jubilados que se anotan para enseñar, participan en talleres breves de capacitación inicial en oficios y permiten que la gente de los pueblos tenga acceso a conocimientos en albañilería, carpintería, electricidad, mecánica automotriz, pero también macrame, tejido a dos agujas, pintura sobre tela, cocina… Se han dado alrededor de 60 y pico de talleres en estos últimos dos años en la provincia de Buenos Aires. Me acuerdo de Bagdala y Francisco Madero (Pehuajo), Arroyo Dulce (Salto), San Francisco de Belloq (Tres Arroyos), Ramos Otero (Balcarce) y también en varias localidades de Mendoza. Tratamos de transmitir a la gente que no está todo perdido, que hay posibilidades y que se tienen que dejar abatir por esta sensación de que ya está todo dicho y nadie se acuerda de nosotros.

Entrevista realizada por José Yapor en enero de 2009

Los medios de contacto de la Ong Responde son:

Teléfono gratuito 0800-777-832567
Sitio de Internet: www.responde.org.ar
correo: responde@responde.org.ar